PRECAVIDOS



Hay que ser precavidos y no tomarse a la ligera
eso del despertar de la conciencia
a su propia naturaleza original,
porque cuando sucede todo cambia.
Lo que importaba ya no importa,
lo deseable ya no lo es,
lo querido es como todo lo demás,
el pensamiento es un juego tonto,
las vidas de la gente un esfuerzo inútil
y el mundo en sí, una acuarela en dos tonos.
Cada vez me cuesta más seguir el paso sonámbulo
de las gentes ensimismadas con sus locuras;
las cosas para mi no tienen sentido alguno,
ni la forma de relacionarnos,
o de repetir lo aprendido.
Ya nada es como era,
todo terminó en aquél mágico instante del despertar
y esto es solo la inercia del impulso que me nació
y que falto de nuevos alicientes,
apenas puede sostenerme ya aquí.

INALTERABLE



La vida está sucediendo ahora mismo
y como parte de ese acontecimiento,
deberíamos suceder nosotros al unísono,
pero el intelecto nos separa
y en ocasiones nos aísla,
trazando para nosotros caminos
que transitar con esfuerzo,
movidos por la ilusión de lograr algo
o de llegar a algún sitio,
hasta que morimos durante el viaje,
mientras ajeno a nuestro desvarío,
el suceso sigue aconteciendo inalterable. 

YENDO



Aunque continuamente nos empeñamos
en basar nuestras vidas en lo contrario,
nada llega para quedarse;
todo va viniendo,va llegando
y se va yendo.

SENCILLA



Nos enseñan a complicarnos la vida
y como vemos que todos
a nuestro alrededor se la complican,
creemos que no tenemos más remedio
que hacer lo que hacen ellos
y nos la complicamos también.
Pero no es cierto.
La vida es muy sencilla
y se vive a sí misma
en una incesante percepción
que no cesa jamás.

CARECE



Se conoce como visión correcta,
aquella que nos permite ver el mundo
compuesto por cosas distintas,
e infinidad de animales, plantas, gentes
y fenómenos diferentes,
sabiendo a la vez que todos ellos
solo se distinguen unos de otros
conceptualmente, ya que en verdad
forman parte inseparable
de un acontecimiento único que no cesa
y que trata inútilmente de llegar a ser.
Es en este sentido que lo que es,
carece de entidad propia
separada de lo demás y todo junto
no deja de ser el vacío
sobre el que se percibe.

CREENCIAS



Una creencia es algo que, enraizado en el subconsciente, funciona.
Algo que da forma a nuestras vidas y que puede cambiarse.
Unas sobre las otras son la estructura que sujeta
el mundo como es para nosotros.
Se condicionan entre sí y modificar alguna creencia fundamental,
reestructura el modelo general haciendo que desaparezcan unas
y aparezcan otras en sustitución.
No importa en qué situación me encuentre,
la interpretación que de ella hago
y cómo la vivo es fruto de mis creencias.
Y no merece la pena discutir si éstas son adquiridas, impuestas,
fruto de la educación, heredadas de mis antepasados,
inconscientes o conscientes: son lo que creo ahora yo.
Así, soy yo ahora quien puede detectarlas, modificarlas o cambiarlas
si es que no me están dejando ser todo lo feliz que quisiera ser.
Y es que yo no soy mis creencias,
sino que mis creencias determinan lo que yo soy. 

CONCIENCIA



El estado de conciencia no se puede profundizar ni elevar.
La conciencia siempre es conciencia
y no puede ser más ni menos que eso.
Uno de sus atributos es la atención
que le permite enfocarse en ésto o en aquello,
pero eso no significa que si me centro en algo oscuro
mi estado de conciencia sea inferior,
o que si me enfoco en algo luminoso sea superior.
Distintas percepciones, eso es todo.
Lo que determina qué vivimos es nuestro estado de ser,
que pudiéndolo establecer a voluntad,
acostumbramos a dejar que sean
las circunstancias las que nos lo dicten.
Y lo que condiciona cómo vivimos lo que vivimos,
es nuestro contenido de creencias, escalas de valores,
educación y experiencias, unidos al tinte de la fuerza
que nos dio la vida y que viene de antes de nosotros
y seguirá después.

NADA FALTABA



Y dándose cuenta sonrió y empezó a caminar sin rumbo.
El ruido y el silencio, el movimiento y la quietud eran él
y sus pasos no le alejaban un ápice de su sensación
de ser exactamente lo mismo que todo lo demás.
Ningún pensamiento, ningún sentimiento
se sumaban a su inmensa emoción de alegría.
Nadie respondía lo que nadie preguntaba,
ni nada había que encontrar donde nada faltaba.
Nada que ser, nada que hacer en el inesperado paisaje
donde todo cabía y estaba en su lugar.
Qué plenitud !!!

CAMINO



Solo camino y camino,
abandonada ya la ilusoria esperanza
de encontrar un lugar
para detenerme y descasar.

CLARAMENTE



En cuanto damos algo por sentado y aceptamos
que ese algo existe, el resto se monta solo y nos atrapa.
Hay que caminar sobre la cuerda floja,
sin cuerda y sin nadie que camine por ella,
mientras nos desplazamos por la dichosa cuerda:
entonces podemos ver claramente.

PARA NADA



Al final, uno acaba dándose cuenta de que vivimos para nada.
Encarnamos tendencias que ni son reales, ni nuestras,
ni sirven para nada: arañazos inútiles en el vacío.
Por eso, antes de emprender el camino sin destino
hacia nosotros mismos, es mejor haber saturado
de amargura nuestro equipaje y de hastío nuestra esperanza,
porque sin la gallardía que da aprender a ser impecable
en este instante que todo lo llena, las ganas de abandonar
y de rendirnos nos pueden.
El vacío llama siempre y cuando la vida te muestra
su verdadero e inútil rostro baldío, es difícil seguir jugando;
pero puede ser divertido.

MARAVILLOSO



Qué maravilloso es vivir.
Ser conscientes de la percepción
que no cesa es un regalo.
Las sensaciones, los sentimientos,
los pensamientos... 
Poder recordar, imaginar,
caminar, girar la cabeza
y cambiar el panorama que vemos...
Oler, escuchar, ceder el control
hasta caer dormidos,
ese recuperarse
que se siente al despertar,
esa capacidad de crear
nuestros mundos,
de interactuar con las gentes,
de amar...

LO MISMO



Lo único que hay es lo evidente.
Buscar algo detrás es cosa del intelecto,
pero no hay nada detrás.
No hay un alma dentro de nosotros,
nosotros y el alma somos lo mismo.
No hay un dios tras lo creado,
lo creado y dios son lo mismo.
No hay algo sutil que anime la materia,
la materia y lo sutil son lo mismo.

FELICIDAD



Se piensa que la felicidad
es un placer continuo,
pero no es así;
para quienes descubren
la verdadera felicidad,
el placer ya no tiene
ningún sentido.

NSTANTE



Nuestra vida entera
confluye en éste instante;
imposible de atrapar
y a la vez todo lo que somos.

IGUAL




Una cosa no tiene por qué ser
más importante que la otra,
ni unas gentes menos que las demás.
A veces es así, pero puede que otras
sencillamente sea diferente.
No es lo mismo si lo miras desde aquí,
o desde más allá.
Puede que sí y puede también que no,
y a veces las dos cosas al mismo tiempo.
Nada es definitivo y que algo
haya sido así desde siempre,
no es garantía de que nos vaya
a hacer felices una vez más.
Ninguna nube es igual a otra,
el humo no sube nunca
haciendo las mismas figuras,
el agua dibuja interminables ausencias
cuando se retira al mar desde la orilla
y nunca jamás son las mismas.
Por qué entonces yo tendría
que ser siempre igual,
el mismo, coherente, acertado,
fiel a mis gustos, a mi origen,
a mi pasado, a mis principios,
creencias y cariños.
No, yo solo puedo ser fiel a mi mismo,
a ese vacío que da sentido a éste sentimiento
de alegría que me embarga y guía
al encuentro de quien nunca he sido.
Una vez que te sueltas,
nada podrá agarrarte ya jamás
y en eso estriba el secreto y la chispa,
en el algarabío del corazón que,
asomado al balcón de lo incierto,
siente oscilar el cuerpo entre aquí y allá,
y disfruta flotando entre los dos. 

GOZOSO



Las únicas situaciones estables
están en nuestro pensamiento.
Cuando vivimos la vida directamente,
con la atención libre de ir y venir
mientras percibimos sin juzgar
ni buscar provecho,
todas las cosas están siempre pasando,
nada se detiene, todo ocurre sin cesar,
ininterrumpidamente, un solo acontecer
gozoso sin principio ni final.

CREENCIAS



Somos lo que creemos, es verdad,
pero no solo lo que sabemos que creemos
o queremos creer,
porque lo que verdaderamente manda
es aquello en lo que somos creídos.
La fuerza que nos hizo nacer,
el programa que nos preside,
los sucesos de nuestra vida,
la educación y adoctrinamientos diversos
recibidos o buscados,
forman parte de aquello que creemos
pero de lo que no somos conscientes,
una inmensa masa que está allí
y que determina la percepción
y la interpretación que de ella hacemos
durante toda nuestra vida.
Si lo que creemos coincide con esta
carga subconsciente que condiciona
nuestra existencia, nos parecerá
que somos lo que creemos.
Pero si no coincide no sucederá así,
porque el material subconsciente
siempre prevalecerá sobre el consciente. 

REALIDADES



Hace falta una gran dosis de claridad y de humildad
para recordar siempre que nuestra realidad es tan solo
una de la infinitas realidades posibles y que no es ni mejor,
ni peor, ni más o menos cierta que todas las demás.

AGUJEROS



Mirando el mundo del pensamiento desde afuera,
uno se da cuenta de que se trata de hacer agujeros
para después llenarlos, pero en vez de cubrirlos
y dejarlos como estaban, hacemos agujeros nuevos
y lo que sacamos de ellos lo echamos en el primero.
Parece muy importante llenarlos con partes
de lo que sale de éste, de aquél y del de más allá,
hasta cubrir como queríamos
el que tenemos frente a nosotros.
Como si todos viviéramos permanentemente
en una enorme playa, armados con palas y cubos,
indiferentes a todo salvo a cavar y cubrir
los dichosos agujeros, en un interminable trasiego
de gentes y arena de aquí para allá.

EMPIEZA LA VIDA



El intelecto no puede concebir
que haya algo fuera de sí mismo,
porque sus conceptos son abstracciones ideales
que resumen en torno a un nombre
determinadas características,
previamente establecidas mediante la comparación
con otras características, y diversas graduaciones
de intensidad entre todo y nada.
Así, para el intelecto el vacío ha de ser lo contrario a lo lleno.
En ningún caso puede concebir un vacío lleno
o un vacío que no esté vacío,
como en el caso de nuestra verdadera naturaleza.
Si fuerzas al intelecto a descubrir quién eres en realidad,
poco a poco irá abandonando las conclusiones externas,
ya que ninguna será válida aún a su entender
y se internará en ti para seguir
ofreciéndote posibles respuestas.
Casi al final de éste demoledor proceso,
se encontrará desnudo solo con el concepto que tiene de ti,
enfrentado a quien busca a ese tu,
cosa irracional para el ya que el uno que tu eres
aparece ahora como dos: el buscador y el buscado.
Entonces se produce una tensión que es como un silencio,
una ausencia en la que el intelecto debe contemplar
la posibilidad de aunar esos dos 'tus' en uno,
sabiendo que sin un par, sin dos, no puede operar.
Pero ante la evidencia, el intelecto simplemente se para
y los pensamientos desaparecen de repente.
Eso naturalmente libera la atención del intelecto
y la percepción regresa a su estado natural
y todo es gozo y alegría; no hay tensiones,
ni nadie que haga preguntas o busque respuestas.
Todo acabó al principio.
Y empieza la vida. 

CAMBIA



Todo es solo una cosa que transformamos
en lo que percibimos como entidades independientes,
sin dejar de ser esa misma cosa,
que a su vez no es ninguna cosa.
Es como adivinar formas en las nubes,
ese caballito, esa cara, o ese pez que creemos ver,
se separan del resto de la nube para ser lo que parecen ser,
pero en realidad siempre son uno con la nube.
Así se dice que los objetos independientes que percibimos
carecen de una realidad propia
y no están separados del resto.
Es nuestra interpretación intelectual a través de los conceptos
del pensamiento lo que separa unas cosas del otras,
las define, las nombra y las combina luego entre sí,
juzgándolas a través de nuestra escala de valores
y atribuyéndoles etiquetas emocionales que determinan
lo que es bueno y lo que no, qué retener y qué rechazar.
Si nuestra escala de valores se actualiza o cambia,
todo se reorganiza y la vida entera se modifica.
Estos criterios inconscientes fueron dejados ahí hace tiempo
y la mayoría de ellos nunca fueron replanteados
o puestos en duda.
Así se dice que cuando cambiamos nosotros,
y no hay más nosotros que éstos
comportamientos automáticos
en torno a los que guardamos nuestras vivencias,
el mundo entero cambia. 

DESAPARECE



En cuanto la atención se detiene, no importa en qué,
aquello en lo que se ha detenido cobra realidad para nosotros.
Cuando la atención se libera, no importa de qué,
aquello en lo que estaba atrapada desaparece.
Si la atención se enfoca en el intelecto,
el mundo intelectual cobra sentido
y nos vemos forzados a vivir en él.
Si la atención se retira del intelecto,
la realidad nos contiene y carece de utilidad,
de sentido y de propósito alguno.
Si la atención no se detiene en nada,
desaparece en sí misma y todo es lo que es. 

MUY FELIZ



Aborrezco ser yo mismo.
 Nada me aburre más
que ser lo que he sido,
o lo que creo que estoy siendo.
Prefiero regresar al origen
y comenzar de nuevo cada día,
arrastrando apenas aquello
imprescindible que
me hace sentir bien,
pero solo lo más sencillo:
comer, dormir, asearme, reír,
cantar, algo de actividad física,
mi trabajo y poco más... 
Aunque se perfectamente
que esto es mi ego,
mi personaje al que no
tengo apego alguno
y en el que todo
se puede cambiar;
simplemente me dejo ir.
Pretendo e intento
solo lo esencial,
lo que me resulta
imprescindible para seguir
respirando en paz.
Y así soy muy feliz. 

CREEMOS SER



Lo que creemos ser,
es solo un programa
con unos contenidos
y unas reglas
determinadas.
Pero en realidad
nosotros somos
lo que percibe
a quien creemos ser
y además todo
lo que le ocurre.
Somos lo que
se da cuenta de eso
y a la vez,
somos todo eso también.

AMONTONAR



De aquí no vamos a llevarnos nada.
Lo que realmente necesitamos
para vivir cada instante viene con él.
Es una lástima pasarse la vida acaparando
lo que al final de todas maneras
tenemos que dejar.

SOMOS



Todo lo que ocurre está siempre ocurriendo,
por todas partes están pasando cosas
y todas esas cosas son el mismo
ajetreo común que no cesa jamás.
Tratas de situarte aquí y no puedes
porque ningún lugar se detiene
para que tu lo habites.
Ni te es posible estabilizar tus pensamientos,
ni tus emociones, ni tus sensaciones,
ni tus sentimientos, ni nada,
porque todo sigue su curso.
Y si tratas de encontrar
de dónde viene todo eso, no ves nada.
Y si miras a dónde va, tampoco.
Está todo aquí sin aquí donde detenerse.
Ocurre todo en éste momento
que nunca se para a ser momento,
porque está siempre pasando.
Es el devenir del que formamos parte inseparable,
y ese devenir que no es,
porque no tiene tiempo ni lugar para serlo,
es todo lo que somos.

LA PAZ



Lo bueno de no ir a ningún sitio
es que ya no hay prisa por llegar,
ni angustia por sentirse perdido,
ni hay que seguir a nadie,
ni preguntar por dónde se va,
ni mirar atrás para ver lo andado
y comprobar que el rumbo
por delante es el debido.
Lo bueno de saber
que no hay que ir a sitio alguno
es que uno ha llegado ya,
que no hay que partir
hacia lo lejos para lograr nada,
ni siquiera para un día volver.
Y te inunda la paz.

QUÉ Y PARA QUÉ



Nuestras referencias son actores y actrices,
películas y series populares,
deportistas y otras personas destacadas
en el mundo de la cultura y la ciencia,
personajes religiosos,
la tecnología punta y tres o cuatro sandeces más
que en otras muchas partes del mundo
son desconocidas y en cualquier caso
prevalecen solo unos cuantos años.
Como valores comunes,
el amor, la pareja, la familia, los derechos,
las nacionalidades, el dinero, el conocimiento
y la posición social como más destacados.
Aunque no  son más que el polvo que se levanta
cuando arrojamos un puñado de tierra al mar.
Pero de nosotros, ni rastro.
No se valora saber lo que somos,
ni para qué estamos aquí.
El resultado, guerras, aislamiento social, hambre,
violencia, desigualdades, enfermedades,
desasosiego, insatisfacción y muerte.
No me busquéis en los alrededores de éstos paisajes,
nada de eso es ya de mi interés. 

DETRÁS, DELANTE.



En el  mundo visto a través del intelecto
todo tiene su opuesto,
ya que los conceptos que lo contienen están creados
por comparación unos con otros.
Su funcionamiento es binario, como en los ordenadores,
la unidad absoluta para el intelecto no es posible.
Las combinaciones conceptuales son ilimitadas,
como lo son las ideas, las emociones, o los sentimientos,
que aunque parezca mentira forman también
parte del universo intelectual.
Escoger un puñado de todo esto,
bien por nuestras vivencias, educación,
o cultura, o simplemente decidir adoptar
unos rasgos determinados
y rechazar lo opuesto e identificarnos con ese resultado,
nos limita a ser algo concreto
y a proteger esta idea de nosotros mismos
como si de verdad solo fuéramos eso.
La biología hace el resto y reordena todo nuestro sistema
para proteger nuestra integridad y nuestra supervivencia.
Pero en realidad, nuestro adorado yo es solo uno
de los muchos arreglos posibles y
 cambiarlo no significa nuestra muerte,
aunque sí la del personaje ideado.
Nosotros estamos siempre detrás
y nuestra forma es todo lo que hay delante.

CAMINO



Tras es despertar a mi verdadera naturaleza vacía,
dejé de reaccionar en gran medida ante los sucesos
del acontecimiento interminable que es la vida y así,
la fuerza que me hizo nacer perdió su alimento
y se fue ablandando,
disminuyendo en intensidad y en fuerza,
Durante ese proceso,
la fugacidad e irrelevancia de todo se fue afianzando
hasta dejar una especie de viento suave
que se mueve de manera casi inapreciable
y en el que floto a la deriva sin importarme
tropezar con innumerables cosas, personas o situaciones,
en mi indiferente pero confiado discurrir entre la bruma
y el silencio de un camino sin destino
que no permite ser recorrido.