PARAR



Nada de lo que percibes se detiene jamás,
así que si estás esperando algo,
tienes un deseo o un sueño por llegar,
más vale que lo disfrutes en movimiento,
mientras llega, pasa y se va,
porque nunca vas a poder parar esto
para detenerte a disfrutarlo.

INCONDICIONAL



El amor incondicional
es imposible para las personas,
porque las personas
son construcciones condicionadas.

LUZ



Lo oscuro,
a la luz,
no es nada.

IMBÉCIL



Andar por ahí con la atención libre de ir y venir,
no es ser un idiota que no piensa,
sino alguien que piensa solo cuando quiere.
Aunque a quien siempre está pensando
sí pueda parecerle un tonto,
en realidad quien no deja
que la atención se pose en nada,
es solo un imbécil.

EGO



El personaje que llamamos ego
no puede hacernos nada porque no existe.
Como en una novela cuyo autor lo hubiera creado,
se alimenta de lo sucedido hasta aquí
y hace lo que todo eso le dicta hacer,
pero fuera de la obra no es nada más
que una invención del escritor.
El ego no es nada, nadie,
la realidad se la damos nosotros
al creer que somos él, aunque no lo somos.
Nos identificamos con lo que fuimos e hicimos 
y con lo que seremos y haremos,
con todas las valoraciones que hacemos
sobre las relaciones con los demás y el mundo,
como si todo estuviera aquí permanentemente presente
en la piel de un personaje inventado
con el que torpemente nos identificamos
y desde el que erróneamente decidimos la vida.
Retiramos la atención de los pensamientos,
que es donde está el ego y flop! ...desaparece.
Volvemos la atención a los pensamientos
y ahí está otra vez donde lo dejamos. 

CONDENADO



Uno cree que descubrir quien uno es y alcanzar la iluminación suprema es lo máximo y lo más placentero
que uno puede lograr en la vida,
hasta que la alcanza.
Porque durante un tiempo está muy bien eso
de que todo ocupe su lugar y no haya tensiones,
ni insatisfacciones, ni deseos.
Pero un día se revuelven los pensamientos
y uno se sorprende añorando la vida que tuvo,
queriendo regresar a quien uno fue
y a las cosas como eran,
tan normales, tan asombrosas,
tan corrientes y verdaderas y ciertas y reales.
Y no se puede.
Ya nada es como era aunque uno a veces diera
cualquier cosa por que lo fuera.
Y es que vivir es estar dormido,
perdido, ausente de uno mismo, absorto en imaginaciones, pensamientos y conceptos..., mientras uno odia, ama, llora, ríe, salta, corre, grita y sufre los vaivenes del destino buscando un alivio inexistente entre pensamientos baldíos,
a bordo de las propias carnes mortales
que se van deteriorando poco a poco,
como todo lo demás
que compone el sueño de la existencia.
Un dormido puede despertar,
pero un despierto queda condenado
a no dormir ya jamás.

PERSONAJE



La cosa es bastante sencilla,
nuestra naturaleza es el vacío,
no es nada y en ella nada se puede sujetar.
Como en una película,
elaboramos en nuestros pensamientos un personaje
cuya vida padecemos al creer ser él,
y todo porque guarda los recuerdos
de todo aquello que nos pasó
y que ya no está en nosotros.
Pero si regresamos al origen
por fuera de los pensamientos conceptuales del intelecto,
la identificación cesa y todo lo referente al personaje
desaparece de repente de nosotros
porque en nosotros nunca existió;
como cuando encienden las luces del cine
al final de la película y uno se da cuenta
de que está sentado en la butaca,
a punto de levantarse para salir a la calle
a seguir con su vida,
dejando todo lo sentido durante la película atrás,
envuelto en los recuerdos.

PARA TI



Si aún vives para ti,
es que no has 
comprendido nada.

ATURDIDOS



Las relaciones personales
tienden siempre a ser un desastre.
Date cuenta de que tu persona
es en realidad tu personaje;
muchos de sus atributos y cualidades son fingidos,
como ocultos sus defectos e incertidumbres,
siendo el resto de lo que llamamos nosotros,
algo que está ahí entre los recuerdos
de vivencias pasadas
y aprendizajes adoptados o fallidos.
Y sin embargo,
al relacionarnos con los demás,
nos empeñamos en ignorar el hecho
de que todos aquellos a quienes encontramos,
son también personajes que no se muestran
como sienten ser en realidad
las gentes que hay detrás.
A todo esto le sumas nuestros deseos,
temores, bloqueos y apegos,
y esa eterna presión entre lo que somos,
lo que queremos ser
y aquello en lo que nos hemos convertido,
y no es de extrañar
que vivamos como poco,
aturdidos.

APURARSE



La vida es siempre maravillosa,
pero a veces,
algunas veces se ilumina de una manera,
que uno tiembla por el solo hecho de estar vivo,
de no saber qué le espera
cuando siente que el momento
es verdaderamente especial.
Un sueño es vivir,
una aventura inigualable que hay que apurarse
hasta que no quede ni una sola gota que beber.

DESVELADO



Podemos tal vez avergonzarnos
de aquellos en quienes nos hemos convertido,
pero nunca de quienes somos.
Perdidos en la ilusión de la realidad de la existencia,
vagamos a la deriva aumentando más y más
nuestra propia desdicha en el vano intento
por llenar nuestro vacío con imágenes fugaces
y emociones pasajeras.
Regresar, volver, soltar,
abandonarse y dejarse vivir:
el secreto desvelado.

CREENCIAS



Cuando nuestras creencias nos benefician,
hay que dejarlas donde están,
pero cuando no, hay que cambiarlas
y la mejor manera de hacerlo
es perseguirlas hasta su origen,
porque todas parten de una tontería
y una tontería no puede sostener
una creencia que machaque nuestra vida.

ESTAR SIEMPRE BIEN



En realidad lo que todos buscamos en la vida
y para lo que hacemos todo lo que hacemos en ella,
es estar siempre bien,
sea lo que sea eso para cada uno de nosotros.
La sociedad nos dice que se llama felicidad
y hasta se atreve a definirla con los atributos imperantes
y a recubrirla de todas las cosas deseables
de los tiempos que vivimos.
Pero lo único que esa felicidad social nos dará será placer,
pasajero como todos los placeres e hijo siempre del dolor,
que es su pareja inseparable con la que naturalmente oscila.
Lo que todos buscamos sin saberlo al pretender estar bien,
es nuestra propia naturaleza,
lo que somos sin querer y que ni se puede lograr,
ni alcanzar, ni adquirir,
porque obviamente es lo que ya estamos siendo
cuando alucinamos con emprender un duro viaje
a un lejano lugar donde poder
encontrarnos con nosotros mismos.
Encontrarnos con el que se dispone ahora a partir
para disfrutar de tan inopinado encuentro en el futuro.
Lo que pasa es que no nos damos cuenta de lo que somos,
porque nuestra atención permanece presa
de los pensamientos conceptuales del intelecto,
sus voces, sus imágenes y todos los juicios,
baremos e interpretaciones
que giran en torno al ilusorio personaje que un día nació
y otro día futuro morirá seguro;
sujeto con el que nos identificamos y que llamamos yo.
Ese es el que quiere conocerse
porque sabe que él no somos nosotros
e intuye que en algún lugar existe ese yo real
a cuyo cobijo será feliz por fin para siempre.
Pero la única solución posible es retirar la atención del intelecto,
que es nuestra capacidad de manejar conceptos e ideas,
y dejarla ir y venir en libertad,
cosa inconcebible siquiera para el intelecto
en el que nuestra atención está presa ahora,
dándonos la sensación que esa forma de vida
de pensamientos y conceptos es la única posible.
Pero basta un instante consciente de tal libertad de la atención,
para que se produzca el despertar de la conciencia
a nuestra verdadera naturaleza original
y todas las tribulaciones terminen.
Entonces simplemente estamos siempre bien.

EN COMÚN



Hay algo que todos los que dicen
ser felices tienen en común:
optaron por seguir sus propios caminos.
Y hay algo que todos los que dicen
no ser felices tienen también en común:
eligieron seguir los pasos de otros.

YA ESTÁ



Prueba a manejarte en tu día a día con la atención libre,
dejándola ir a donde quiera fuera de los tediosos procesos
del pensamiento conceptual que habitualmente tienen
tu atención totalmente absorbida;
déjala ir de aquí para allá sin detenerla en nada.
Este estado de ser se conoce como la iluminación suprema,
porque no puede haber nada más allá.
Y para esto no hacen falta cursar estudios,
realizar duros entrenamientos,
desarrollar nuevas capacidades,
leer libros o integrarse en  sectas,
tener determinadas creencias,
ni seguir maestro alguno:
solo hay que querer hacerlo
e intentarlo una y otra vez hasta que ocurra
y después hasta que se convierta en un hábito,
como pasa con todo lo demás.
Y ya está. 

ESTADO DE SER



Tal vez,
lo único que tengamos al final,
sea nuestro estado de ser.
Pon en ti el mejor que conozcas,
como si de ponerse un hermoso
vestido nuevo se tratara
y suéltate a disfrutar
de la vida como venga.
Con el tiempo,
igual te atreves a desnudarte,
a no entretener estado de ser alguno en ti,
dejando que surja espontáneamente
el gozo imperturbable del vacío
que baila al son
de la percepción interminable
que llamamos vida.

LA ESTRELLA



Somos niñas y niños agazapados en cuerpos adultos,
buscando una seguridad que no existe en ésta vida.
Mejor seguir persiguiendo aquella estrella
que brillaba más que ninguna
y que quisimos alcanzar aquél día de la infancia,
caminando descalzos sobre las nubes.
Si vivimos la vida de otro, nunca viviremos la nuestra.
El miedo desaparece a la mitad de la caída
y las alas para remontar el vuelo nos salen
cuando apenas quedan unos centímetros
para estrellarnos contra el suelo;
entonce el aire nos eleva
y al mirar hacia el frente,
solo vemos nuestra estrella.
Hagamos que merezca la pena vivir.

DAR



Hay besos y abrazos
que se dan dando
y otros que se dan
esperando recibir.
El que da, recibe.
El que espera recibir,
ni recibe, ni da.

IGUAL



Mientras creamos que hay algo que alcanzar
o que lograr en ésta vida,
nos tendremos que esforzar para nada,
ya que nada nos falta.
Tal vez lo superfluo, cambiante y efímero, sí.
Pero lo verdaderamente importante,
lo que nos dio la vida,
nos mantiene en ella
y un día nos hará partir, no.
Lo cual da exactamente igual.

INASIBLE



Todo está aquí.
Y todo está aquí al tiempo.
Todo al mismo tiempo está aquí.
Para ti es ésto,
para mi aquello
y para ellos será
eso otro,
pero para todos,
todo está aquí para siempre.
Sea lo que sea
y esté donde esté,
es siempre ésto
y está aquí.
Puede que su presencia
sean recuerdos,
imaginaciones,
o descabelladas ideas,
pero todo está siempre aquí.
Aunque ése ésto sea nada
y éste aquí,
inasible y esquivo.

BIEN



Si te relajas,
dejas que los pensamientos sigan sin ti
y te abandonas al instante que fluye
sin intentar intervenir en sus acontecimientos,
como un mero observador
ajeno a la trama de la acción,
te sorprenderá sin querer
el gozo de la espontaneidad sin esfuerzo
y todo estará de repente bien,
como siempre estuvo en tu ausencia.
Sin más, todo estará bien.

Y



Y entonces un día te das cuenta de que todo lo malo
que han hecho ellos, lo has hecho tu también.
Y que todos sus errores y sus malas acciones
están en tu cuenta como en la suya.
Y que todos ellos son tú.
Y a partir de ese momento actúas en ti.
Y ves como todo sana en ellos. 

NUBES



El nacimiento es solo una circunstancia inventada por nuestro intelecto,
para poder situar en su opuesto a la muerte y entre ambos trazar
la vida ilusoria de un sujeto ilusorio que va pasando por el tiempo ilusorio
de un universo ilusorio que se expande y así darnos la apariencia
de estar viviendo en un momento presente en el que ser y actuar.
Pero cuando nos hacemos conscientes de nuestra verdadera naturaleza
al retirarse la atención del intelecto en donde se encontraba atrapada,
nos damos cuenta de que el vacío que en realidad somos no tiene forma,
no ha nacido, no tiene origen alguno y por supuesto no puede morir,
ni ser, ni estar en un ilusorio aquí y ahora que no puede existir
sin un nacimiento pasado y una muerte final. 
Nubes en un cielo azul...

SE NUBLÓ



Se nubló la tarde y nublada dejó la noche
mientras comienza a soplar un viento frío
que suena a verde oscuro.
Siempre me pregunté cómo podría
transmitir el gozo maravilloso
de recuperar la conciencia
de lo que verdaderamente somos
y compartir así el tesoro de la existencia.
Nunca obtuve respuesta.
Y la tarde nubló la noche
de viento vacío y de silencios.

NADA NOS FALTA



Parece evidente que es lo vacío y no lo lleno lo que libera,
pero no siempre actuamos en consecuencia con éste hecho.
Es descargar, no cargarse.
Soltar, no coger.
Desapegarse, no apegarse.
La solución a nuestras insatisfacciones no está
en lo que podamos obtener o lograr,
sino en lo que soltemos y liberemos.
El vacío es nuestra naturaleza original real,
tratar de llenarlo es inútil,
pero la ilusión de que podemos hacerlo,
de que tenemos o poseemos lo que sea,
nos hace sentir también que algo más nos falta,
siendo esto lo que nos mantiene
en la insatisfacción permanente que nos oprime.
Nada nos falta porque nada podemos tener.

IMPORTA



Qué bueno es darse cuenta de que todo importa lo mismo.
Qué prudente darse cuenta a tiempo.
Y qué maravilloso que ocurra lo antes posible.

ABANDONAS



Te abandonas por completo sin protección alguna,
como si te dejaras morir
y entonces todo encaja a la perfección
y te invade sin motivo alguno
una alegría que surge de lo más profundo
y se funde con todo tu alrededor.

DESAPARECE





Cuando te justificas diciendo que tu eres así,
o que siempre has sido así,
no es a ti a quien defiendes,
sino a un conjunto de creencias,
actitudes, conceptos, ideas y reacciones que,
como en su día fueron válidas,
el instinto biológico de supervivencia que nos protege,
ha convertido en algo automático
que se oculta agazapado en diferentes rincones oscuros,
emitiendo siempre su misma tediosa canción.
Tu crees ser la sinfonía que todos ellos forman al sonar,
pero a eso se le llama ego, el personaje, la persona,
que como un fantasma de humo desaparece
cuando recuperas la conciencia de tu verdadera naturaleza
y te dejas ser como eres: un vacío testigo indiferente.
Solo hay que iluminar los rincones oscuros,
para que desaparezcan todos esos malhechores
que acechan en las sombras del inconsciente.
Entonces vives sin vivir,
en un mundo que no está,
desde un sujeto que no existe;
y percibes feliz.

NADA QUE



No trates inútilmente de retener el momento
que pasa con todo su contenido.
Ni elijas el que viene con todo lo que trae consigo.
Y verás que ambos desaparecen en un instante
que fluye espontáneamente,
que todo lo abarca y te incluye,
y que siempre está intentando llegar a ser,
sin jamás encontrar cuándo ni dónde hacerlo.
Esa es nuestra naturaleza:
nada que hacer, nada que lograr, nada que ser.

EXTRAÑO



Desde el momento en que dejas que tu yo se construya,
se amacice y tome el mando, estás perdido,
porque empezarás a encajar perfectamente
con todo lo que se ha ido
y comenzarás a tener dificultades
para adaptarte a lo nuevo que va llegando,
hasta convertirte en un extraño sin presente.

ES NADA



Miras al cielo y nunca se acaba,
termina siendo un infinito vacío.
Buscas de qué están hechas las cosas
y al final no encuentras nada tampoco.
Empleas tus capacidades intelectuales
al máximo y puedes manejar y combinar
conceptos para siempre o dar forma
a tus ideas en las mismas cosas que al final,
con el tiempo, desaparecen en la nada.
Te hundes en los sentimientos y si profundizas,
vuelves a encontrar el silencio calmado y vacío.
Penetras en ti mismo en busca de la verdad
de tu propio ser y en el fondo no hay nada.
Así que todo lo que es, está hecho de nada
y no deja de ser esa nada mientras es;
lo que no indica que no sea nada,
aunque nada sea lo que somos,
junto con éste inmenso universo
en el que pasamos la vida.

FINGIDO



En la vida mundana todo es fingido.
Nos enseñan desde pequeños a actuar,
a fingir, a ocultar lo que pensamos,
sentimos y hacemos, para representar
el papel que alguien nos ha otorgado.
Y como la felicidad y la satisfacción
plena consisten en ser uno mismo,
esto no es sino una siniestra fábrica
de gente insatisfecha que haría
cualquier cosa por encontrar
la manera de permitirse volver
a ser lo que son.

TODOS



Todos estamos muriendo.

BIEN



Es que si hacemos ésto perdemos lo otro, verdad?
Vivir feliz es mucho más sencillo que eso,
uno debe preguntarse siempre
qué es lo que le hace estar bien ahora
y hacerlo sin más.
El mundo puede que se derrumbe a menudo,
pero eso que más da si lo construimos solo
para estar bien siempre
y esta es la manera de lograrlo.
Estoy bien así? Adelante.
No estoy bien así? Adiós.

COMO ES



Vivimos innecesariamente insatisfechos
dando credibilidad al discurso del intelecto
que nos dice que nos falta todo aquello
que deberíamos tener,
que no estamos donde deberíamos estar,
que no nos rodean las personas
que deberían estar junto a nosotros,
que no estamos haciendo lo que deberíamos hacer,
o que no somos lo que deberíamos ser.
Y basados en esa creencia,
que es un lamentable error,
salimos al mundo a buscar lo que nos falta
y a tratar de cambiar
todo lo que no está en su lugar.
Inútil esfuerzo que aunque parezca dar resultados,
éstos son siempre pasajeros y efímeros,
pues el mundo no deja de cambiar.
Sin embargo,
si retiramos la atención del intelecto
y nos abandonamos por completo y sin miedo
al instante en el que estamos,
todo se muestra como es
y en su espontaneidad encaja perfectamente,
entonces la certeza de que nada
nunca nos faltó o nos sobró
y de que todo es lo que es
y está en su lugar,
nos brinda el gozo y la felicidad
que solo creímos haber perdido
porque estábamos permanentemente
atendiendo a las tribulaciones absurdas
del funcionamiento normal del intelecto.

CREENCIAS



Mis creencias condicionan mi vida
y se reflejan en mi mundo,
pero al ser inconscientes en su mayoría,
cómo saber cuáles son realmente mis creencias,
para siquiera tener alguna oportunidad de cambiarlas?
Fácil, mira tu mundo y tu vida
y allí encontrarás todo lo que crees.

CAEMOS



Claro que existe la felicidad,
pero está dentro de nosotros.
Si dejamos de buscarla
y nos abandonamos
completamente al devenir,
nos caemos en ella.