Mi comprensión es que en vida
somos algo sin forma,
capaz de transformarse en aquello
donde depositamos la atención.
Sin convertirnos en ello
ni perder nuestra esencia vacía
al hacerlo,
dejando que desaparezca
cuando la retiramos.
El libre funcionamiento
espontáneo de la atención,
que puede entrar y salir por
doquier sin modificarse,
alterarse o quedarse atrapada
nunca en nada.
Es la liberación total de la
iluminación suprema.
Por ponerme estúpido
y consentido,
dando nombres a los trozos
de algo
que nunca se ha dividido
en formas separadas.
Llamaré al algo sin forma
Absoluto.
Consciencia a lo que percibe
a la atención.
Mente a lo que la mueve
y transforma.
Y órganos de los sentidos
a los que localizan
dichas transformaciones
en la manifestación.
Pero igual podría llamar
a todo mente única,
consciencia universal
o ser supremo.
Y dividirlo en cuantos pedazos
se me antojara,
sin que nada cambiase
en absoluto.
Porque como digo
es un solo algo.
Como el aire que va dejando
un tren en movimiento
al atravesar diversos países.
En los que a ese aire se le dan
los distintos nombres
que corresponden
a sus diferentes idiomas.












