Mi cuerpo, mi madre,
mi padre, mis hermanos,
mi familia, mi casa,
mis cosas, mi dinero.
La idea de que
todo eso me pertenece,
que es mío,
es lo que genera la idea
del sujeto que lo posee,
Que es la persona o ego,
diferente del resto de personas
a las que les pertenecen
otra serie de cosas.
En torno a estas pertenencias
o identificaciones,
generamos apego, deseo
e incluso rechazo.
Cuando lo que tenemos
es una enfermedad,
un problema,
una carencia
La diferencia que hacemos
entre lo nuestro a alimentar,
proteger y defender
y lo ajeno.
Es lo que marca
la identificación
que genera la persona.
Deshecha tal identificación,
la persona o ego desaparece,
pero no así nuestro cuerpo,
nuestra madre,
nuestra casa y demás.
Que pasamos a considerar
tan dignas de cuidado y respeto
como las de los demás.
Entonces, en vez de vivir
aferrados a algo
que sin querer
va de todas formas
camino a desaparecer
inevitablemente.
Lo hacemos
fundidos con el devenir.
Sin necesidad
de diferenciarnos de un entorno
que coincide siempre
exactamente con nosotros.















