El que pensando se busca,
es al que buscamos.
Pero como está entretenido
con los pensamientos,
no se mira
para reconocerse sin más.
El que meditando se busca,
es al que buscamos.
Pero como está entretenido
en meditar, no se mira
para reconocerse sin más.
Si buscamos lo que somos,
debemos darnos cuenta entonces,
de que somos el que buscamos.
Y como ya lo somos,
no necesitamos buscarnos.
Sino quedarnos quietos,
sin intención alguna
de buscar nada más.
Y simplemente
ser lo que somos.
Porque una cosa es querer saber
qué es lo que somos.
Que hace que quien somos
se ponga a rebuscar inútilmente
entre los conceptos del pensamiento.
O a tratar de convertirse
en las mil cosas
que ha oído por ahí que somos.
Y otra muy distinta
es ser lo que somos.
Para lo que no tenemos
que hacer nada,
pues ya lo somos.
Así que la solución definitiva
a todos los sinsabores
de la existencia.
Es dejarnos ser plenamente
lo que ya somos.
Pero como en lo que somos
no hay estímulo alguno,
sino solo paz y dicha.
Nos entregamos
a los pensamientos de nuevo,
que sí nos dan los subidones
emocionales necesarios,
para superar los bajones
que llevan consigo.









