Poner el cuerpo al servicio
de la continuidad del 'tío luego'.
Del 'victimismo' de "el quejas"
con todos sus culpables,
O de la violencia
y la ira.
Es un despropósito
que solo puede acabar
en algún tipo de sufrimiento.
La consciencia plena
es el único legítimo
habitante del cuerpo.
























