2210.- Elige. (6 ago 2026)


Somos algo indefinible
sin nombre ni forma,
capaz de transformarse
en todo aquello
en lo que se enfoca
conservando memoria de ello.

La primera identificación
se produce automáticamente
con lo primero que hay,
que es la manifestación
de la consciencia universal.

Esto es, las montañas,
el cielo, los ríos, el mar
y el cuerpo entre otros,
aún en un solo bloque
indiferenciado de percepción.

De todo su conjunto,
la consciencia de ser elige
espontáneamente el cuerpo,
porque se siente dentro de él.

Marcando la primera
división de la dualidad,
al dejar la otra parte,
el mundo, afuera.

Así se inicia
el movimiento de la consciencia,
que es el funcionamiento de la mente
en forma de pensamientos
y creación de conceptos,
para relacionarnos a nosotros
en el cuerpo con el mundo.

El aprendizaje y la experiencia
refuerzan está identificación primera,
y refuerzan también
el funcionamiento de la mente.

Que los relaciona y aumenta
el contenido de la memoria
que forma la persona
y que crece y crece sin parar.

Rigidizando el binomio
nosotros y el mundo
y condicionando los pensamientos
y la dirección de la atención,
esto es, lo que vivimos.

El tema es romper el hechizo
de esta identificación primera,
para regresar a nuestra
naturaleza original
sin nombre ni forma,
capaz de identificarse
con cualquier otra cosa.

Entonces sentimos
la dicha y la paz
propias del vacío de contenidos.

A partir de aquí,
allí donde dirigimos la atención
surge un mundo entero
y mil posibilidades para identificarnos
y volvernos a desindentificar.

Hay quien elige entonces
permanecer en casa
dejando su karma fluir,
quien gusta de salir y entrar
siguiendo el acontecer.

Y quien sale un día
y como le place lo que percibe,
decide quedarse allí afuera
un tiempo en continuo cambio
o ya no regresar
hasta la muerte del cuerpo.

2209.- El error. (4 ago 2026)


Vivimos identificados
con lo que no somos,
por error.

Y eso nos causa
un innecesario sufrimiento,
que nos priva
de disfrutar plenamente
de la oportunidad de vivir.

Para resolver este error,
que básicamente
es la identificación automática
y ajena a nuestra voluntad,
que se produce
entre nuestra consciencia de ser
y el cuerpo.

Nos vemos obligados
a intentar remediarlo
casi a ciegas.

Deberíamos sufrir
en la existencia
ignorando este error?

O debemos buscar
la manera de enmendarlo
a como dé lugar.

Porque quien lo hace
vive dichoso y en paz
y nosotros
no merecemos menos?

2208.- Nuestro. (2 ago 2026)


Si nos tocan algo nuestro,
inmediatamente salimos
en su defensa.

Pero si es ajeno
nos da igual.

Así que no nos importa
lo que ocurra
con el objeto en sí,
sino si ocurre
con algo nuestro o no.

Por eso, la identificación
con nuestra persona
y nuestro cuerpo
hace que sintamos
todo lo que les ocurre.

Algo que no sentimos
cuando se trata
de personas desconocidas
y sus cuerpos.

Desidentificados de todo,
podemos dejar
que ocurra lo que sea,
como si todo fuera ajeno.

Lo que no significa
que a partir de entonces
lo descuidemos.

Sino que al darnos cuenta
de que lo somos todo,
cuidamos atentamente
de ese todo,
como nuestro que es.

2207.- Diluido. (31 jul 2026)


Es habitual escuchar
que la conciencia
es conSciente de algo.

Pero también se considera
que la conciencia
es lo que discrimina
entre el bien y el mal
en sentido moral.

Por lo que
en determinados entornos,
la conciencia que se da cuenta
pasa a ser conSciencia.

En cuanto a la conSciencia,
que es el acto
de percibir conScientemente,
se le atribuye también
el significado de conSciencia
sin objeto o presencia.

Son pedazos separados ilusoriamente
de un todo indivisible,
que posteriormente son nombrados
y definidos conceptualmente,
según una época
y una cultura determinadas.

Quien accede a la presencia
vive desaparecido en ella,
diluido sin límites ni forma
en la manifestación.

2206.- Traducciones. (29 jul 2026)


Es muy importante
quién traduce las enseñanzas
y es normal que nos suenen mejor
las realizadas por quienes
no han reconocido aún
su verdadera naturaleza.

Ya que manejan los conceptos
de manera parecida a nosotros,
si tampoco la hemos reconocido.

Pero estas traducciones
no tienen valor,
solo sirven para ponernos
a dar vueltas
al pensamiento para nada.

No es solo el uso
de un determinado término
que parece distinto a otro
cuando simbolizan lo mismo
o al revés,
sino que el sentido de las frases
se pierde casi por completo.

Y es que a nadie
que viva perdido
entre los pensamientos,
se le va a ocurrir jamás
que existe vida fuera de ellos.

Y mucho menos que esa vida
es la plenitud, la dicha
y la paz permanentes,
sin rastro alguno
de sufrimiento o muerte.

2205.- Dicha total. (27 jul 2026)


Llegar al testigo,
es solo observar
la percepción en silencio.

Si entonces
volvemos la atención
hacia ese silencio,
estamos en la consciencia
desnuda de ser.

Y si olvidamos que somos,
estamos en la presencia.

Bien establecidos allí,
nos damos cuenta
de que no tenemos
que sujetarnos.

Y que no nos podemos salir,
porque lo abarcamos todo.

Entonces comprobamos
que la manifestación
se desarrolla espontáneamente
por sí misma en dicha total.

2204.- Instante súbito. (25 jul 2026)


En el instante en que
de súbito e inesperadamente
los pensamientos no están,
nos inunda la alegría
y nos liberamos por completo.

El regreso de los pensamientos
puede tomarse
como algo a evitar,
que nos obligue
a mantenernos en guardia
ante convertirnos
de nuevo en ellos.

Pero también podemos
dejarnos llevar libremente,
conservando la certeza
de lo que realmente somos,
que no puede ser dañado
o modificado por nada.

De perdidos
entre los fenómenos,
pensando siempre
qué hacer y cómo hacerlo,
para obtener algún
beneficio personal.

Nos encontramos fluyendo
sin llevar las riendas
por lo que espontáneamente
va sucediendo.

Incluso entre el ruido
que al principio
hace la vida que llevábamos
al romperse por falta
de atención e interés,
con todos sus espasmos,
temblores y dolor.

2203.- Me expreso. (23 jul 2026)


Como he dicho en muchas ocasiones,
no trato de convencer de nada a nadie,
ni me interesa confrontar puntos de vista
o tratar de que prevalezcan
los que ni yo mismo respeto
un momento después de mostrarlos.

Todos son legítimos,
respetables e ilusorios,
así que no merece la pena
combinar conceptos sin fin.

Solo me expreso libremente aquí
con lo que se me ocurre,
igual que hago en mis otros blogs.

2202.- Indiferente. (21 jul 2026)


Vivir con el pasado en presente,
charlando permanentemente
con nosotros mismos
sobre lo que nos dicen
los pensamientos.

Trazando estrategias
para tratar de superar
las limitaciones que
innecesariamente nos imponemos.

Y cargando además
con las vidas de aquellos cercanos,
me parece un desperdicio.

En la presencia está todo
en su propia espontánea perfección.

Los sentidos, las montañas,
el vacío, las emociones,
los pensamientos
y la indiferente dicha.

2201- Confirmamos. (19 jul 2026)


Al percibirlo todo
dentro de nuestro propio ser.

Confirmamos que desde siempre,
solo el Ser Supremo vacío existe.

2200.- En libertad. (17 jul 2026)


Todos somos,
todos tenemos consciencia de ser.

Lo primero que sentimos
por la mañana
es que estamos vivos.

Y a continuación
se arma nuestra persona
y nuestra vida
con los pensamientos.

Esta consciencia de ser
desnuda de pensamientos
apareció espontáneamente
y no podemos evitarla.

Si la identificamos
con nuestra historia personal
contenida de la memoria,
es la persona en el mundo.

Si nos quedamos en ella sin más,
es la presencia.

Y si la desidentificamos
aún de ella misma,
es el Absoluto
que ni siquiera sabe que es.

Dejarla en libertad de ser o no ser,
de identificarse o no,
de tomar nombre y forma o no,
de ir o venir,
de moverse o no,
es la iluminación suprema.

2199.- El entorno. (15 jul 2026)


Mi cuerpo, mi madre,
mi padre, mis hermanos,
mi familia, mi casa,
mis cosas, mi dinero.

La idea de que
todo eso me pertenece,
que es mío,
es lo que genera la idea
del sujeto que lo posee,

Que es la persona o ego,
diferente del resto de personas
a las que les pertenecen
otra serie de cosas.

En torno a estas pertenencias
o identificaciones,
generamos apego, deseo
e incluso rechazo.

Cuando lo que tenemos
es una enfermedad,
un problema,
una carencia
o simplemente un mal día.

La diferencia que hacemos
entre lo nuestro a alimentar,
proteger y defender
y lo ajeno.

Es lo que marca
la identificación
que genera la persona.

Deshecha tal identificación,
la persona o ego desaparece,
pero no así nuestro cuerpo,
nuestra madre,
nuestra casa y demás.

Que pasamos a considerar
tan dignas de cuidado y respeto
como las de los demás.

Entonces, en vez de vivir
aferrados a algo
que sin querer
va de todas formas
camino a desaparecer
inevitablemente.

Lo hacemos
fundidos con el devenir.

Sin necesidad
de diferenciarnos de un entorno
que coincide siempre
exactamente con nosotros.