El Yo es la bisagra
entre el Absoluto que no sabe que es
y el Yo Soy que es consciente de ser.
Y que al identificarse con la forma del cuerpo,
deja el mundo afuera
e inicia la dualidad del pensamiento.
Lo que forma la persona o ego,
esto es,
el Yo Soy esto y tengo aquello.
Para recorrer el camino a la inversa,
tenemos que desidentificarnos
de la persona que lleva nuestro nombre
y nuestra historia y del cuerpo.
Presenciando la percepción
desde el testigo,
que cuando está
concentrado en sí mismo,
es el Yo Soy desnudo.
Si nos mantenemos allí,
el Yo Soy se funde con el Yo,
que es la manifestación
del Absoluto en vida del cuerpo.
Pero el Absoluto manifestado
y el no manifestado,
han de ser Uno solo
en la No Dualidad.
Lo que el Advaita conoce como
Saguna y Nirguna Brahman
y que antes de su división
son el Absoluto o Parabrhaman.
En budismo serían Samsara y Nirvana
y antes de su división, o antes y después
de la vida del cuerpo, el Parinirvana.
Juegos de conceptos y nombres,
para tratar de describir
una realidad que está allí
de todas maneras, más allá de ellos.

















