Nos encontramos vivos
y sentimos que lo estábamos.
Que teníamos un cuerpo
y un nombre,
que podíamos mover los brazos,
las manos y los pies.
Que podíamos caminar,
mirar aquí y allá,
reír, llorar, sentir,
pensar y aprender.
Salir al mundo,
sentir el aire,
la lluvia, el sol.
Pudimos correr, dormir,
comer, enamorarnos,
disfrutar de aquella tarde...
Estudiar, escribir,
leer, viajar, soñar....
A qué parte de todo eso
nos va a decir quién,
que debemos renunciar?
Estamos locos?
de que tener en pié
toda esa maravilla depende
de lo que hagamos o no.
Solo con no quedarnos
atrapados en nada,
como cuando niños,
todo fluye sin cesar
y es maravilloso.
Porque no hemos venido
a este mundo a sufrir
ni a descubrir nada.
No tenemos que convertirnos
en qué sé yo,
ni abandonar una parte
de todo lo que
nos ha sido dado.
Solo tenemos que disfrutar
y estar siempre bien,
porque si no es divertido,
no sirve.
