2136.- Protesta. (11 mar 2026)


Al final,
todo esto de la espiritualidad
no es sino idear
una manera más conveniente
de pasar por la vida.

Cuando la nuestra
nos empieza a dañar,
intuimos que
tarde o temprano lo hará,
o el sufrimiento
es ya insoportable.

Entre lo manifestado,
que es lo percibido,
todo es presa del tiempo
y aparece ocupando un espacio.

Sin dejar de transformarse
camino de su propia desaparición,
da igual lo querido,
deseado o rechazado que sea.

Nosotros mismos,
como personas en cuerpos,
estamos en esas condiciones.

No importan los nombres
que nos demos
ni las formas que adoptemos,
todo lo que aparece
debe desaparecer.

Unos optamos por buscar
soluciones con el pensamiento
y vivimos luchando
hasta que todo termina.

Otros nos retiramos
y dejamos a la vida
seguir su curso
sin preocuparnos por ella.

Y la mayoría adoptamos
alguna posición
entre estas dos.

Pero al final, poco consuelo
ofrece ser el Absoluto
y presenciar la muerte del cuerpo,
si el Absoluto es la no dualidad
que ignora que es
y con la que nos fundimos.

Parafraseando a Ramón Trecet,
aquél locutor de radio musical
de mi juventud
que terminaba sus programas
con una frase
con la que recomendaba
buscar la belleza, diré:

'Busquemos la dicha permanente
fuera del pensamiento,
ignorando todo sufrimiento,
esa es la única protesta
que merece la pena
en este maravilloso mundo.'