2085.- Manera directa. (29 nov 2025)


La manera más directa
de reconocer nuestra
verdadera naturaleza
y liberarnos del sufrimiento
de la existencia.

Es investigar internamente
quiénes somos,
dónde nacen los pensamientos
y dónde reside
nuestro sentimiento de ser.

Proporcional a nuestra
intención de averiguarlo,
será el resultado.

Y todo lo demás,
vendrá solo.

2084.- Derramándose. (27 nov 2025)


Inconscientes en el cuerpo,
damos tumbos por ahí
a tenor de los acontecimientos.

Hasta que nos centramos
en la persona o ego
en quienes nos hemos
convertido con los años,
y empezamos a tomar decisiones.

Entonces puede que
descubramos en nosotros
a quien fuimos de pequeños.

Y sin características añadidas
vivamos más ligeros en el yo desnudo.

Percibiendo sin identificarnos
ya con el cuerpo
y modelando en parte su destino.

Pero es posible también,
que nos demos cuenta de ser
la consciencia de ese yo,
que acaba derramándose
por todo el universo.

2083.- Respuestas. (25 nov 2025)


Para descubrir
la clave de la existencia,
todo lo que tenemos que hacer.

Es traer la atención
desde el pensamiento
y el mundo, al interior.

Así, poco a poco,
cada uno encuentra
sus propias respuestas.

2082.- Aquello. (23 nov 2025)


Es todo un juego
de identificaciones.

Un día nos descubrimos
vivos dentro del cuerpo
y comienza el espectáculo
de la percepción.

Que nos arrastra hasta que nos
hacemos conscientes
de estar en nuestro cuerpo
y aprendemos a controlarlo.

Inmediatamente nos perdemos
entre los acontecimientos,
a los que reaccionamos
como podemos, con todo lo que
tenemos a mano.

Esas acciones van generando
unas consecuencias,
que acaban controlando
por completo nuestras vidas
y nos fuerzan a encontrar
nuevas soluciones.

Un día, descubrimos
la persona en nosotros
y nos damos cuenta
de que podemos cambiar
y afrontar mejor
las experiencias de la vida.

Pero tarde o temprano,
llegamos a aceptar
que en el mundo
no hay felicidad permanente.

Y que el sufrimiento
suele opacar el poco placer
que de vez en cuando
encontramos en él.

Así que nos volvemos
hacia el interior
en busca de respuestas.

Aparece entonces
el testigo que
observa indiferente.

Pero que
en demasiadas ocasiones
es arrastrado a la acción.

Alimentando así aquello
que en silencio
presenciaba triunfante
y que ahora parece
no tener fin.

Con el tiempo,
cansado del mundo, el testigo
se vuelve hacia sí mismo.

La mente se calma
y permanece serena
como consciencia,
como simple presencia
sin ser arrastrada
por los pensamientos.

Hacia un mundo
que sin embargo
sigue allí en toda su
riqueza y espontaneidad.

Hasta que sin querer
regresamos a donde
estábamos al principio.

Fundidos con el Absoluto,
pero con el cuerpo
y la persona desarrollados,
pudiendo interpretar el mundo
de acuerdo a los contenidos
que el pensamiento maneja.

Ya sin olvidar ser en vida,
aquello que eramos antes de nacer
y seremos después de morir.

2081.- Esfuerzo. (21 nov 2025)


 Nuestro esfuerzo es solo
necesario para
situarnos en el testigo
y permanecer allí.

Lo único que tenemos
que hacer entonces,
es dejar de atestiguar
los pensamientos
y el mundo.

Y volver
la atención del testigo
hacia el testigo mismo,
esa es la presencia,
la consciencia.

Aquí nuestra tarea acabó,
el mundo irá
dejando de reclamarnos
y todo comenzará
a suceder espontáneamente
sin nuestra participación.

Y un día,
tal vez la consciencia
se funda con el Absoluto
y ya sin sujeto,
libremente nos entreguemos
a la manifestación de nuevo.

2080.- Otra. (19 nov 2025)


Nada hay de malo en la persona,
en el cuerpo, ni en el mundo.

Lo terrible es encerrarnos en ellos
y cargarnos de limitaciones,
condicionamientos, carencias
y penurias.

Cuando nuestra
verdadera naturaleza
es otra.

2079.- Atrapado. (17 nov 2025)


Estar atrapado
entre los pensamientos,
es como vivir con
una televisión encendida
que no pudiera apagarse.

Las imágenes y los sonidos
se reproducen ininterrumpidamente
y quitarles la atención,
no evita que los percibamos.

Pero si nos ponemos
a pensar en otra cosa,
entonces los nuevos pensamientos
cubren los estímulos de los anteriores
procedentes de la televisión
y no dejan sitio para nada más.

Por eso,
al principio nos concentramos
en la consciencia de ser,
que al ser el primer
pensamiento de la dualidad
y el origen de todos
los demás pensamientos,
actúa como tapón ante todos ellos.

Con el tiempo, la mente se calma
y queda como testigo de la experiencia,
lo que nos ayuda a darnos cuenta
de que no somos el cuerpo, ni la persona.

2078.- Detrás. (15 nov 2025)


Residir en la mente original,
rezuma un intenso gusto
a dicha y paz.

Que hace mucho más
llevadera la existencia.

Por eso, la mayoría
eligimos quedarnos allí
disfrutando la vida.

Y no dejarnos caer
en eso inmenso
que se abre detrás.

Nuestra verdadera
naturaleza original,
neutra, ausente
e indiferente.

2077.- Fundiéndonos.


Tener consciencia
es ser conscientes de algo,
por lo que hay siempre
un objeto y un sujeto.

Pero cuando esta consciencia
se gira hacia sí misma,
deja de tener un objeto
del que ser consciente.

Y por tanto tampoco
necesita un sujeto
que sea consciente
de ningún objeto.

La consciencia,
en movimiento es la mente,
en quietud es el es testigo.

Y el testigo vuelto
hacia sí mismo,
sin objeto
del que ser consciente,
es la presencia
sin sujeto detrás.

Si permanecemos
establecidos allí
el tiempo suficiente,
sin querer acabaremos
fundiéndonos en vida
con el Absoluto.

Conservando aún
nuestra individulidad
en vida del cuerpo.

2076.- Nos llama.


Cuando alguien nos llama
por nuestro nombre,
normalmente le respondemos
automáticamente.

Pero antes de hacerlo,
hay alguien dentro de nosotros
que se dá cuenta de que nos llaman
y de que tenemos que responder.

Esa es la consciencia de ser desnuda
que primero apareció en nosotros,
la mente original que estaba allí
antes de hacernos conscientes
de que nos llamaban.

Y es donde debemos volver
una y otra vez desde los pensamientos,
hasta conseguir establecernos allí.

Después, darnos cuenta
de la consciencia de ser,
es algo que va ocurriendo
por sí mismo.

2075.- Lo que queda.


Nunca comprenderemos
lo que somos.

Porque para reconocerlo,
tenemos que prescindir
de los pensamientos,
que son los que
interpretan la percepción.

Solo podemos reconocer
lo que somos
siéndolo plenamente,
realizándolo.

Y para eso
no hace falta irse lejos,
practicar duro,
ni convertirse en nada.

Sino eliminar todo aquello
con lo que nos identificamos,
entonces lo que queda
es lo que somos.

2074.- Diferencia.


Todos estamos en nuestra
verdadera naturaleza,
porque eso es lo que somos.

Y todos cabemos,
porque a lo que somos
no le hace falta
un lugar donde estar.

Pero eso sí,
unos lo reconocemos
y otros no.

Y esa es la única diferencia
entre todos nosotros.

2073.- Sola.


Cuando nos damos cuenta
de que no somos la persona
que lleva nuestro nombre
y nuestra historia.

Esperamos que la persona
desaparezca o se convierta
en otra cosa.

Pero no es así,
porque nunca hemos sido
la persona que igual
que sola se formó.

Sola desarrollaba su vida
entre los pensamientos.

Y que así seguirá
en vida del cuerpo.

2072.- Respuesta.


La respuesta correcta
a una pregunta
sobre nuestra
verdadera naturaleza.

No debe
contestarla.

Sino acabar
con quien pregunta.

2071.- Impersonal.


Todos sabemos
que estamos vivos,
todos compartimos
la sensación se ser.

Pero eso que somos,
no puede explicarse
en palabras.

Podemos definir
la forma
de nuestro cuerpo.

O la persona
en la que nos
hemos convertido
desde que nacimos.

Dónde, en qué familia,
que hemos estudiado,
cómo somos, qué poseemos.

En qué trabajamos,
nuestros gustos
y tendencias.

Pero lo que somos,
solo podemos serlo.

Lo que pasa, es que
estamos tan ocupados
prestando atención
a los pensamientos
y al mundo.

Que no nos damos cuenta
de que somos la consciencia
anterior al pensamiento,
sin nadie detrás.

Lo somos antes
de nacer el cuerpo
y lo seremos cuando
el cuerpo desaparezca.

Y mientras tanto,
no necesitamos más
que dejarnos vivir
en dicha y paz.

Sin necesidad alguna,
sin nada que nos puedan
aportar los sentidos.

Más que la incesante
percepción impersonal.

2070.- No necesita.


Ser conscientes,
es darnos cuenta de algo.

Pero cuando somos
conscientes sin más,
sin ser conscientes
de nada en particular.

Somos solo conscientes
de nosotros mismos,
conscientes de existir
sin querer.

Si permanecemos allí,
esa consciencia de ser
se funde con la
consciencia universal.

Que al carecer de objetos
de los que ser consciente,
no necesita tampoco
de un sujeto detrás.

2069.- Maravilloso.


Ya repuestos
durante el sueño,
despertamos a la vigilia
disfrutando de la
percepción incesante.

Con toda su riqueza
de colores, sonidos
y matices impermanentes.

Sintiendo sin cesar
desde la calma serena,
en la que todo acontece.

Sin necesidad de juzgar,
ni alterar el fluir interminable,
que no deja nunca
de reorganizarse.

Arrastrados por un
cambio permanente,
que sigue su propia
espontaneidad indiferente.

Qué maravilloso
es vivir!

2068.- Sin saberlo.


Sin saberlo,
lo que tanto buscamos
en el mundo.

Es lo que
verdaderamente
somos.

Por eso,
nada de lo que
allí encontramos.

Nos satisface
por completo.