2114.- A nadie. (26 ene 2026)


Vivimos creyendo ser
lo que no somos,
percibiendo la vida
y el mundo en consecuencia.

Todo lo que nos enseñan,
aprendemos y experimentamos,
lo vamos guardando
en la memoria.

Que es como una
enorme bolsa
con nuestro nombre
escrito en ella.

Que vamos cargando
y repasando
interminablemente
con el pensamiento.

Recordamos aquello
que nos hicieron
y lloramos.

Lo que ganamos
y nos sentimos satisfechos.

Lo que fuimos
y lo añoramos.

Lo que no pudimos hacer
y nos entristecemos.

Lo que vimos en otros
y lo deseamos.

Donde estuvimos
e imaginamos
dónde queremos
estar mañana.

Y en eso pasamos la vida,
pero a quién le importa?

Sería mejor
que quien nos cruzamos
por la calle
no estuviera revolviendo
en su bolsa?

O que dejara de cargarla
y caminase ligero y en paz?

Qué importa lo que crean
todos ser,
si en realidad
todos somos lo mismo?

No importa
nada.

El que quiera arrastrar
su bolsa,
adelante.

El que quiera
vivir con la televisión
o la radio encendidas,
adelante.

Quien quiera
pasar su tiempo
pendiente del pensamiento
o del móvil,
que lo haga.

A quién
le importa?

A nadie.

2113.- Desarmar. (24 ene 2026)


Si vamos desarmando
todo aquello en lo que
nos hemos convertido,
llegamos a la consciencia
de ser desnuda.

Lo primero
que debió surgir
en nosotros
cuando niños.

Cuando esta consciencia
se pone en movimiento,
la llamamos mente.

Que mediante el pensamiento,
es capaz de convertirse
en cualquier concepto.

Parte de los cuales
tomaremos como propios,
empezando con el cuerpo,
hasta llegar a lo que decimos
con total seguridad
que somos, si alguien
nos lo pregunta.

Permanecer como consciencia
no tiene caso,
si ya sabemos
que sus transformaciones
en los conceptos que conocemos
no son permanentes.

Con no identificarnos
con ninguna de ellas,
es suficiente.

Pero la consciencia
apareció en algún sitio
y ese sitio es el Absoluto,
el Ser, nuestra
verdadera naturaleza.

Lo que éramos
antes de nacer el cuerpo,
somos ahora
mientras nos transformamos
en los mil y un
conceptos del pensamiento
y seremos cuando
el cuerpo desaparezca.

No tenemos tampoco
por qué permanecer
en esa especie de vacío
para siempre,
basta con tenerlo presente
mientras la manifestación
sucede.

2111.- El mismo sueño. (20 ene 2026)


No hay por qué controlarlo
todo en detalle.

Queremos ponernos en pie
y montones de cosas
suceden automáticamente,
participando músculos,
extremidades, cerebro,
articulaciones, huesos...

Todos conceptos que
conocemos y que unidos,
se ponen en marcha,
para ponernos en pie.

Y darnos una perspectiva nueva,
desde un punto de vista
distinto al que sosteníamos
cuando estábamos sentados.

Ni siquiera tenemos que querer
ponernos en pie,
si lo que hemos escuchado
es el timbre de la puerta
y queremos abrirla.

Nos enredamos
innecesariamente
en los detalles,
creyéndolos obstáculos
a superar.

Cuando todos forman parte
del mismo sueño,
al servicio del vacío
que somos.

2110.- Identificación. (18 ene 2026)


Solo podemos identificarnos
con lo que conocemos,
y lo que conocemos son conceptos
elaborados con el pensamiento.

Que nos enseñaron,
que aprendimos,
que guardamos en la memoria
y que podemos combinar
entre sí a voluntad.

Respetando siempre
sus propias reglas
de afinidad,
impermanencia, interrelación
y generación de consecuencias.

Elaborada la combinación,
sin querer
nos convertimos en ella.

El error está en dar por definitiva
una primera identificación,
la de creer ser el cuerpo.

Que limita y condiciona
todas las demás,
por las mismas reglas
que rigen el pensamiento,
ya citadas anteriormente.

Y que nos hacen
creer ser cada vez
más cosas añadidas,
hasta formar un bulto
imposible de manejar.

Por eso, al eliminar
el primer condicionante,
se caen todos los demás
por falta de apoyo.

Y regresamos al origen,
a nuestra naturaleza vacía
donde todas
las posibilidades caben.

Y esa es la única
enseñanza posible,
señalar el camino
de regreso al origen
y que cada cual
se lo monte luego
como quiera.

Hay quien elige
quedarse allí,
en su vacío
pleno de dicha y paz
sin salir apenas.

Mientras la vida misma
se ocupa de desenvolverse
espontáneamente
en la manifestación.

Y quien prefiere disfrutar
creando mundos enteros.

Para vivir en ellos
gozando de sus
propias creaciones
y dejando que cambien
sin apegarse a ellas.

2109.- Basta ya. (16 ene 2026)


Todo lo que somos y vivimos,
es una imaginación que manejamos
con los pensamientos.

A partir de los conocimientos
grabados en la consciencia
desde niños y alguno más
que nos pasaron
al engendrarnos.

Esos contenidos son parte
de los conocimientos comunes,
que la consciencia universal
conserva desde siempre
y a los que podemos
acceder todos.

Cuando percibimos
nuestra propia imaginación,
la consideramos real
y nos identificamos
con ella, considerando
cada detalle como propio.

Pero son solo creencias,
que se apoyan en el vacío
de nuestra verdadera naturaleza
y que se pueden cambiar
ilimitadamente como
en un juego.

Solo nosotros creamos
nuestro mundo de fantasía
y lo podemos modificar hasta allí
donde nuestra imaginación
nos permita.

Por qué creer
que no se puede cambiar,
si podemos creer que sí?

Por qué crear un infierno,
si puede ser un paraíso?

Por qué quedarse
en la oscuridad,
pudiendo encender la luz?

Por qué no divertirse
entre el cambio
y la impermanencia?

Qué importa si antes
o después de nosotros,
unos dicen que había una cosa
y otros que había otra,
si solo nosotros
creamos el mundo
en el que vivimos?

Creamos limitaciones,
problemas y preocupaciones,
que sujetamos en el cielo azul
de nuestras posibilidades infinitas,
hasta que no podemos
ver ninguna luz.

Basta ya,
nuestra verdadera
naturaleza original
es el puro vacío
y podemos imaginar en él
lo que queramos.

Tengamos pues,
un sueño bonito!

2108.- Enredos.


Llamamos karma,
a las consecuencias
generadas por una acción.

Se dice que esta acción
debe tener una intención,
para generar consecuencias.

Por lo que toda acción
en respuesta
a las circunstancias dadas,
realizada sin intención
posterior alguna,
se considera una acción correcta
no generadora de karma.

También podemos decir,
que cuando hay
un sujeto que realiza la acción,
se genera karma.

Pero cuando comprendemos
que es Dios
quien actúa a través nuestro,
o el destino, o el karma mismo.

Dejamos de ser
los actores de las acciones
y de recibir por tanto
sus consecuencias.

En cualquier caso,
el karma como la persona,
el mundo y toda nuestra vida,
se desarrollan
en la dualidad del intelecto.

Cuando accedemos
a la no dualidad,
el karma desaparece.

Ahora bien,
podemos llamar karma
a las acciones realizadas
que aún
no han dado sus frutos.

A las acciones por realizar,
que tendrán
sus consecuencias en el futuro.

Y si atendemos a las razones
por las cuales
nuestro cuerpo nació,
podemos decir
que encarna las consecuencias
dejadas por los pensamientos 
que se manejaron
en un cuerpo
que ya no está.

Ese sería el origen
del karma que dio nacimiento
a nuestro cuerpo
y lo hará desaparecer en su día.

Y al que se ajusta precisamente
la mente original,
o la consciencia universal,
cuando le cedemos
por completo el control.

En el reconocimiento
de la mente original,
solo este último
karma permanece.

Pero en el reconocimiento
de nuestra verdadera naturaleza,
la no dualidad,
el karma que da vida
al cuerpo, nos es indiferente.

Y el regreso a casa,
empieza a ser
lo único que sostiene
la percepción.

Esto abre la discusión
sobre si en el momento
de la muerte del cuerpo
quedamos identificados
con la persona que muere,
volveremos a ser conscientes
de una nueva existencia.

Hasta que reconozcamos
nuestra naturaleza en vida
y observemos la muerte
del cuerpo y la persona,
quedando liberados de la rueda
del nacimiento y la muerte.

Enredos
del pensamiento.

2107. La misma.


Nuestra verdadera naturaleza
es la misma en todo,
la no dualidad
anterior al pensamiento,
que no puede ser comprendida
ni explicada por este.

Al reconocerla,
lo percibido ya no es
opinable y expresable
según el conocimiento
de cada cuál,
sino ella misma siempre.

2106.- Un paso más.


No importa
lo que cada uno
creamos ser.

El camino que sigamos
o hayamos seguido,
para descubrir lo que
verdaderamente somos.

Ni cómo lo expresemos
cada cuál.

Lo importante,
es dar un paso más
y abandonarlo todo.

Entonces estaremos
todos de acuerdo.

2105.- Un sueño.


Vivir perdidos
en el mundo como niños.

Termina cuando
nos identificamos
con nuestro cuerpo.

Y más tarde con la persona
que lleva nuestro nombre
y nuestra historia.

Y que maneja toda
la interpretación
desde el pensamiento.

De ahí,
algunos pasamos a ser
el testigo de la persona,
los pensamientos, el cuerpo
y el mundo.

Con lo que el grueso
del sufrimiento
queda resuelto.

Pero el testigo,
puede indagar en
su propia naturaleza,
girándose hacia sí mismo

Así, saca del foco
todo lo demás
y acaba prescindiendo
del sujeto.

Esta es la consciencia universal,
la mente original
que se hace cargo de todo
sin sujeto.

Como parte integrante
de la manifestación,
es Dios, es Brahman.

Al establecernos allí,
la consciencia demuestra
ser el Absoluto,
el vacío
sin identificación posible.

La capacidad de ser misma,
que no se identifica con nada,
pero que nos recuerda algo...

Al niño
perdido en el mundo,
del inicio.

Cuando no regían
los conceptos del pensamiento,
y sujeto y objetos no estaban
aún bien diferenciados.

Hasta que no seamos
como esos niños,
no entraremos
en el reino de los cielos,
la tierra pura.

El samsara convertido
en nirvana,
el final del viaje ilusorio
al interior,
que al final resultó
ser solo un sueño.

2104.- Quién.


Cuando buscaba
lo que yo era,
no comprendía
ninguna enseñanza.

Pero al regresar
los pensamientos,
días después
de haberse detenido
repentinamente
aquella tarde.

Las comprendía todas
y además sabía
quién había reconocido
la mente original
y quién no.