Si vamos desarmando
todo aquello en lo que
nos hemos convertido,
llegamos a la consciencia
de ser desnuda.
Lo primero
que debió surgir
en nosotros
cuando niños.
Cuando esta consciencia
se pone en movimiento,
la llamamos mente.
Que mediante el pensamiento,
es capaz de convertirse
en cualquier concepto.
Parte de los cuales
tomaremos como propios,
empezando con el cuerpo,
hasta llegar a lo que decimos
con total seguridad
que somos, si alguien
nos lo pregunta.
Permanecer como consciencia
no tiene caso,
si ya sabemos
que sus transformaciones
en los conceptos que conocemos
no son permanentes.
Con no identificarnos
con ninguna de ellas,
es suficiente.
Pero la consciencia
apareció en algún sitio
y ese sitio es el Absoluto,
el Ser, nuestra
verdadera naturaleza.
Lo que éramos
antes de nacer el cuerpo,
somos ahora
mientras nos transformamos
en los mil y un
conceptos del pensamiento
y seremos cuando
el cuerpo desaparezca.
No tenemos tampoco
por qué permanecer
en esa especie de vacío
para siempre,
basta con tenerlo presente
mientras la manifestación
sucede.
