Todo lo que somos y vivimos,
es una imaginación que manejamos
con los pensamientos.
A partir de los conocimientos
grabados en la consciencia
desde niños y alguno más
que nos pasaron
al engendrarnos.
Esos contenidos son parte
de los conocimientos comunes,
que la consciencia universal
conserva desde siempre
y a los que podemos
acceder todos.
Cuando percibimos
nuestra propia imaginación,
la consideramos real
y nos identificamos
con ella, considerando
cada detalle como propio.
Pero son solo creencias,
que se apoyan en el vacío
de nuestra verdadera naturaleza
y que se pueden cambiar
ilimitadamente como
en un juego.
Solo nosotros creamos
nuestro mundo de fantasía
y lo podemos modificar hasta allí
donde nuestra imaginación
nos permita.
Por qué creer
que no se puede cambiar,
si podemos creer que sí?
Por qué crear un infierno,
si puede ser un paraíso?
Por qué quedarse
en la oscuridad,
pudiendo encender la luz?
Por qué no divertirse
entre el cambio
y la impermanencia?
Qué importa si antes
o después de nosotros,
unos dicen que había una cosa
y otros que había otra,
si solo nosotros
creamos el mundo
en el que vivimos?
Creamos limitaciones,
problemas y preocupaciones,
que sujetamos en el cielo azul
de nuestras posibilidades infinitas,
hasta que no podemos
ver ninguna luz.
Basta ya,
nuestra verdadera
naturaleza original
es el puro vacío
y podemos imaginar en él
lo que queramos.
Tengamos pues,
un sueño bonito!
