2107. La misma.


Nuestra verdadera naturaleza
es la misma en todo,
la no dualidad
anterior al pensamiento,
que no puede ser comprendida
ni explicada por este.

Al reconocerla,
lo percibido ya no es
opinable y expresable
según el conocimiento
de cada cuál,
sino ella misma siempre.

2106.- Un paso más.


No importa
lo que cada uno
creamos ser.

El camino que sigamos
o hayamos seguido,
para descubrir lo que
verdaderamente somos.

Ni cómo lo expresemos
cada cuál.

Lo importante,
es dar un paso más
y abandonarlo todo.

Entonces estaremos
todos de acuerdo.

2105.- Un sueño.


Vivir perdidos
en el mundo como niños.

Termina cuando
nos identificamos
con nuestro cuerpo.

Y más tarde con la persona
que lleva nuestro nombre
y nuestra historia.

Y que maneja toda
la interpretación
desde el pensamiento.

De ahí,
algunos pasamos a ser
el testigo de la persona,
los pensamientos, el cuerpo
y el mundo.

Con lo que el grueso
del sufrimiento
queda resuelto.

Pero el testigo,
puede indagar en
su propia naturaleza,
girándose hacia sí mismo

Así, saca del foco
todo lo demás
y acaba prescindiendo
del sujeto.

Esta es la consciencia universal,
la mente original
que se hace cargo de todo
sin sujeto.

Como parte integrante
de la manifestación,
es Dios, es Brahman.

Al establecernos allí,
la consciencia demuestra
ser el Absoluto,
el vacío
sin identificación posible.

La capacidad de ser misma,
que no se identifica con nada,
pero que nos recuerda algo...

Al niño
perdido en el mundo,
del inicio.

Cuando no regían
los conceptos del pensamiento,
y sujeto y objetos no estaban
aún bien diferenciados.

Hasta que no seamos
como esos niños,
no entraremos
en el reino de los cielos,
la tierra pura.

El samsara convertido
en nirvana,
el final del viaje ilusorio
al interior,
que al final resultó
ser solo un sueño.

2104.- Quién.


Cuando buscaba
lo que yo era,
no comprendía
ninguna enseñanza.

Pero al regresar
los pensamientos,
días después
de haberse detenido
repentinamente
aquella tarde.

Las comprendía todas
y además sabía
quién había reconocido
la mente original
y quién no.

2103.- Ningún otro.


Si entras dentro de ti
y sigues hasta el final,
no solo no encontrarás nada,
sino que habrás desaparecido
en el intento de encontrarte.

Como nos pasó a todos
los que nos aventuramos
hasta allí.

Sin embargo, cuando regreses,
porque todos tenemos que regresar
ya que no hay ningún otro mundo
aparte de este para vivir.

Tu comprensión
será diferente a la mía
y a la de todos los demás.

Y es que la interpretación
es necesariamente
subjetiva e individual.

Y yo jamás seré tú,
ni tú habitarás
el cuerpo de nadie más.

2102.- Provisional.


Al menos en vida del cuerpo,
que debe ser lo que nos ocupe
a todos en este momento.

Si la consciencia se mueve,
surgirá alguna de las
tendencias almacenadas.

Que precisamente sostienen
la manifestación del cuerpo
y la consciencia individual.

Por lo que,
espontáneamente
nos convertiremos
en un sujeto provisional,
que da justa respuesta
al estímulo
objeto de la percepción.

Para regresar después
a la consciencia
sin nombre ni forma,
que en ningún caso
sufre alteración alguna
ante la manifestación
de cualquier tendencia.

El pensamiento
nos hace creer
que ese sujeto provisional
es permanente.

Y en vez de
dejarlo desaparecer,
lo sostiene en la memoria
y le va añadiendo
todos los sujetos provisionales,
que las tendencias kármicas
que dieron nacimiento al cuerpo
precisan para manifestarse.

Esa es nuestra persona,
la que creemos
que nació con el cuerpo,
lleva nuestro nombre
y nuestra historia
personal completa.

Y es por eso que se dice
que la persona es una ilusión,
ya que solo
en el pensamiento existe
esa pretendida continuidad
desde el pasado hacia el futuro
pasando por el presente,
que pueda
sostener su existencia.

Así, cuando definitivamente
retiramos todo interés
de los pensamientos,
las respuestas se producen solas
y ni siquiera precisan
de la aparición, ni de la creación
de un sujeto provisional.

2101.- Confirmamos.


Tenemos que dejar
de convertirnos
en un algo tras otro
y abandonar.

Entonces,
la mente original,
la consciencia universal,
toma el mando.

Y confirmamos ser
hasta el rincón
más profundo
del universo.

2100.- Comprender.


Si lo comprendemos,
nos habremos convertido
en quien lo comprende
y habremos errado
de nuevo el tiro.

Porque volveremos
a percibir el mundo,
el universo y todos los seres,
como ajenos.

Y si no lo comprendemos,
seguiremos engañados
creyendo ser lo que no somos.

Es muy delicado
dejar de ser,
sin volver a ser
de nuevo por ello.

2099.- Cuitas.


Un día nos damos cuenta
de que en nuestro interior
imaginamos ser lo que somos.

Porque somos
lo que imaginamos ser
en nuestro mundo
subjetivo particular
en el que vivimos.

Por eso, nadie
puede saber
a ciencia cierta
lo que imaginamos ser,
ni hacer nada por nosotros.

Salvo señalarnos
nuestra verdadera naturaleza
que no es nada de eso,
sino permanecer
sin identificarnos con nada.

Sin imaginar nada
que nos obligue
sin querer a serlo
y que sin embargo
es lo que somos.

Pero cómo expresarlo
sin caer
en la imaginaria vacuidad,
donde todo lo que existe
es ilusorio
y nada tiene sentido?

Abandonando
hasta al que abandona
y sin mas cuitas
dejándonos vivir.

2098.- Historias.


Todas las enseñanzas
espirituales son patrañas,
historias inventadas
para que nos las creamos
y suavicemos las peores
aristas de nuestras vidas.

O para cambiarlas
por nuestras propias historias,
que por alguna razón
nos han dejado de funcionar.

Pero si no nos caemos
en el hueco entre las historias,
no nos daremos cuenta
de que no necesitamos
armar ninguna más,
para vivir en dicha y paz.

O lo que es lo mismo,
que la dicha y la paz aparecen,
cuando todas las historias cesan.

2097.- Atrapada.


La consciencia,
la fuerza vital y el cuerpo,
aparecen al tiempo,
de la nada.

Y esta consciencia
de ser sin forma,
se identifica natural
y automáticamente
con el cuerpo
dentro del cuál se siente.

Cometiendo el error
de dejar fuera
el resto de la manifestación,
el mundo.

Al que considera tan real
como el cuerpo mismo,
que confunde
con su propia forma.

Esto nos lleva a creer
que no somos el mundo,
y que este no solo
es común para todos,
sino que estaba ya allí,
lleno de cosas y de gentes,
cuando nosotros nacimos.

Pero en verdad, el mundo
con sus montañas y ríos
y el universo entero con todos
sus planetas y estrellas,
no son sino la parte de nosotros
que consideramos ajena
y no aceptamos como propia.

En nuestro empeño estúpido
de reducir la maravilla
de ser y de vivir,
a la historia tortuosa,
llena de incertidumbres
y desengaños,
de una persona infeliz,
atrapada en un pequeño
y frágil cuerpo,
que acaba sin más
con la muerte.

2096.- Se desmorona.


Sostenemos una idea,
y sobre ella crece
toda una estructura de conceptos,
que puede llegar
a formar un mundo,
una persona y una vida entera
llena de complicaciones,
misterios y armonía.

Creer que la idea original
en algún momento
pasa a ser materia,
algo sólido, estable
y al alcance de todos
y no solo de quien la sostuvo,
es por lo menos
aventurado y arriesgado.

La prueba es que cuando
los pensamientos desaparecen,
las ideas y sus construcciones
desaparecen con ellos.

Y que al cambiar de idea,
la estructura entera
se desmorona en la nada,
dando instantáneamente paso
a una nueva construcción.

2095.- Desacuerdos.


Creer que nuestro
mundo subjetivo.

Es un mundo objetivo
donde todos vivimos.

Es un error.

Y la fuente de mil
innecesarios desacuerdos.

2094.- Vedas.


Ya los Vedas nos aclaran
que nos convertimos en lo que
subjetivamente creemos.

Creencias que son
el resultado automático
de todo lo aprendido
y experimentado.

Por eso todos tenemos razón
al exponerlo como cierto.

Pero no al defenderlo
como algo objetivo,
que otras subjetividades
deban creer igual.

2093.- Charla.


El pensamiento charla
sobre lo que percibe.

Pero atestigua algo
que es anterior a él.

Por lo que solo puede
proponer arreglos
con sus efectos.

Y jamás comprenderlo
o averiguar su origen. 

2092.- Averiguar.


Vivimos creyendo ser personas,
continuamente atareados
de aquí para allá
con un montón
de cosas por hacer.

Problemas por resolver
hacia un futuro incierto,
desde un pasado
que nos condiciona
y que ya
no podemos cambiar.

Pendientes permanentemente
de los pensamientos,
que se reproducen
en cadena sin cesar.

Esa forma de vida pensada
no tiene solución,
siempre hay un capítulo más,
donde parte de lo que
ocurre es imprevisible
y jamás encontramos
la felicidad, ni la paz
que todos anhelamos.

La única solución definitiva
es averiguar lo que somos,
que implica darnos cuenta
de lo que no somos
y dejar que simplemente
todo ocupe su lugar natural.

Con lo que prevalecen
espontáneamente y sin quererlo,
la dicha, la plenitud y la paz.

2091.- Dejar a un lado.


Si evitamos crear más problemas,
considerándonos cristianos,
budistas, advaitas o sufíes.

Y dejamos a un lado
sus parafernalias culturales,
ceremoniales y doctrinales.

Podremos dedicarnos
a encontrar la manera
de retirar poco a poco
la atención y el interés
de los pensamientos.

Que es la clave
para poder despertar
a la consciencia única común
o mente original.

Y reconocer nuestra
verdadera naturaleza,
sin límites ni forma.

Sin serlo, somos el cuerpo,
la persona que sufre y muere,
el mundo y sus sensaciones.

Y todo lo que nos muestran
los pensamientos
y los sentidos.

2090.- Ninguna.


Ninguna persona encontrará alivio,
ni maneras de mejorar
o tomar un mayor
control de la existencia,
reconociendo
su verdadera naturaleza.

Para comprender las enseñanzas
que a ese reconocimiento señalan,
hay que llevarlas a cabo.

Y para eso
el primer paso es desidentificarse
de los pensamientos donde vive
la persona que creemos ser.

Con todas las cosas que ama
y todas las posesiones
a las que vive apegada,
no solo con lo que rechaza
o querría cambiar.

Pero quién
está dispuesto
a eso?