Lo percibido aparece.
Y ya sea que el pensamiento
lo nombre e interprete
como formas separadas.
Relacionadas de una
determinada manera
entre sí o no.
No deja de fluir
hasta que desaparece.
Y eso son
nuestras vidas.
Todo queda registrado
en la memoria
y podemos acceder a ello
mediante el pensamiento,
o no.
Imaginar situaciones
futuras nuevas
posibles o imposibles,
o no.
Tratar de estar
siempre presentes
en el aquí y el ahora,
o no.
Y también podemos
simplemente dejarnos
vivir sin más,
o no.
En algún momento,
todos esos sueños,
esos recuerdos,
la percepción incesante
y nuestra consciencia de ser
tan querida,
se habrán ido.
Y todo volverá a ser
silencio vacío.
