Sin saberlo,
hemos normalizado
vivir solo pendientes
de los pensamientos.
Vivimos atrapados en ellos
y ni siquiera lo sabemos.
El único remedio es salir
en algún momento de allí,
para confirmarlo
por nosotros mismos.
Y para eso, necesariamente
tenemos que retirar
la atención de los pensamientos
por un momento,
y percibir directamente.
Muchas veces
lo hacemos espontáneamente,
pero solo si estamos tratando
de encontrar quiénes somos,
lo reconoceremos
como la respuesta buscada.
De otro modo, seguirá
pasando desapercibida
como una experiencia más.
