Podríamos decir
con exactitud,
que no pensamos los pensamientos
que tenemos guardados
en algún lugar.
Aunque los tomamos
del lugar común
en donde flotan
a disposición de todos,
pero sería también
una total inexactitud.
Mejor decir que se forman
a partir de la combinación
de los conceptos que conocemos.
Y que estos conocimientos determinan
la interpretación automática
que nos hace sentir
las consecuentes emociones
que nos mueven
a actuar en el mundo.
Atender a unos o a otros determina
nuestro estado de ser,
que por afinidad se desarrolla
en una dirección dada.
Solo añadir que la atención
es la clave
y que podemos manejarla
para estar siempre bien.
