Vivimos inmersos en la interpretación
que los pensamientos hacen
de sus propios contenidos conceptuales.
Adquiridos mediante el aprendizaje
y la experiencia desde niños,
pero no nos damos cuenta de ello.
No se trata de encontrar
la interpretación correcta.
Sino de prescindir
de toda interpretación
y regresar a lo que todos
somos en origen.
Algo sin nombre ni forma,
con consciencia de ser.
Capaz de transformarse
en cualquier cosa
en la que se enfoca.
Y de identificarse
de cualquier propuesta
del pensamiento.
La liberación es ser libres
de los conceptos
del pensamiento.
Entonces podemos usarlos
para construir nuestra
propia realidad a medida.
O ignorarlos y permanecer
en la presencia en dicha,
plenitud y paz
mientras el cuerpo viva.
Y después?
Después da igual,
porque probablemente
regresemos a donde
estábamos antes
de nacer el cuerpo.
Y ese vacío absoluto
no sabe que es.
