2217.- Establecidos. (20 ago 2026)


Una manera infalible de vivir
en la presencia sin forma ni nombre
y sin necesidad de atravesar
el reconocimiento de nuestra
verdadera naturaleza.

Es la renuncia a nosotros mismos
y el abandono en dios,
lo que nos convierte en meros
instrumentos huecos de su voluntad.

Este dios puede tener la forma
de uno de tantos existentes,
solo un nombre que puede ser destino,
absoluto, devenir, universo, etc.

O ni nombre ni forma,
estando en nuestro interior
y siendo la presencia misma.

Retirar la atención de los pensamientos
es el camino más adecuado,
para quien vive enredado en la sociedad.

Porque podemos practicar
a manejar la atención
y afilar la voluntad para hacerlo,
sentados en meditación
a solas un rato cada día.

Y retirar efectivamente la atención
de los pensamientos
durante nuestra vida diaria.

Cada vez que no los necesitemos
para una tarea práctica,
o nos demos cuenta
de habernos perdido entre ellos.

Esto acabará con el tiempo
en nuestra consciencia de ser desnuda
y permaneciendo allí,
el resto llegará por sí solo.

Sin embargo,
la forma más difícil de todas
es utilizar el pensamiento mismo,
para discriminar primero con la razón
todo lo que no somos.

Hasta llegar a la consciencia
de ser desnuda,
que es el primer pensamiento
que tapona la aparición
de todos los demás.

Y permanecer allí
hasta establecernos
en la presencia.

Esta es la que seguimos
en su día,
los que íbamos por libre
y no sabíamos siquiera
que vivíamos entre pensamientos.

La ventaja es que suele terminar
en un gran satori,
o interrupción súbita
de todo pensamiento.

Lo que nos deja directamente
en el vacío primordial,
con lo que todas las dudas
desaparecen de golpe.

En todos los casos
hay un proceso de maduración,
hasta que nos establecemos
firmemente en la presencia.

Durante el que debemos
evitar voluntariamente
perdernos en los pensamientos.

Pues la inercia del hábito
de hacerlo es muy fuerte
y es fácil regresar a la persona,
su vida y su mundo.

A veces sin posibilidad alguna
de recuperar la presencia.

Una vez establecidos en la presencia,
que es la no dualidad.

Todo sucede
espontáneamente en nosotros,
sin necesidad de sostener
ni evitar nada.

Lo cual equivale
a la iluminación suprema.