Es muy importante
quién traduce las enseñanzas
y es normal que nos suenen mejor
las realizadas por quienes
no han reconocido aún
su verdadera naturaleza.
Ya que manejan los conceptos
de manera parecida a nosotros,
si tampoco la hemos reconocido.
Pero estas traducciones
no tienen valor,
solo sirven para ponernos
a dar vueltas
al pensamiento para nada.
No es solo el uso
de un determinado término
que parece distinto a otro
cuando simbolizan lo mismo
o al revés,
se pierde casi por completo.
Y es que a nadie
que viva perdido
entre los pensamientos,
se le va a ocurrir jamás
que existe vida fuera de ellos.
Y mucho menos que esa vida
es la plenitud, la dicha
y la paz permanentes,
sin rastro alguno
de sufrimiento o muerte.
