Llegar al testigo,
es solo observar
la percepción en silencio.
Si entonces
volvemos la atención
hacia ese silencio,
estamos en la consciencia
desnuda de ser.
Y si olvidamos que somos,
estamos en la presencia.
Bien establecidos allí,
nos damos cuenta
de que no tenemos
que sujetarnos.
Y que no nos podemos salir,
porque lo abarcamos todo.
Entonces comprobamos
que la manifestación
se desarrolla espontáneamente
por sí misma en dicha total.
