2189.- La plenitud. (25 jun 2026)


Buscamos quien nos enseñe,
quien nos diga qué hacer
para lograr la felicidad,
para eliminar de nuestras vidas
todo lo que nos daña.

Y para ello, estamos dispuestos
a viajar lejos, a pagar dinero,
a realizar todo tipo de actividades
y ejercicios y a esforzarnos.

Siempre que lo que nos ofrezcan
constituya un añadido
a lo que ya somos, un plus,
algo que nos haga más grandes,
más sabios, más poderosos,
más felices al fin.

Pero todo eso solo aumenta
el error de creer ser personas,
permanentemente revolcados
en los contenidos de la memoria,
que los pensamientos agitan.

La felicidad permanente
que llamamos dicha,
es lo que somos
sin forma ni nombre.

Y a lo que se llega
desandando el camino
del conocimiento
iniciado desde niños,
hasta recuperar
nuestro estado original.

Entonces
todo se desarrolla
espontáneamente
solo queda la plenitud
de la paz del vacío.

Que impertérrita
puede transformarse
en el mundo,
y un instante después
dejarlo desaparecer.

Para entrar y salir incansable,
dando forma a la manifestación.