2152.- Incesante. (12 abr 2026)


Una vez que
nos desidentificamos
del cuerpo, la persona,
el testigo, la consciencia.

Y todos los conceptos
del pensamiento,
quedamos sin nombre ni forma
y las enseñanzas
ya no sirven para nada.

Entonces podemos vivir
como nos dé la gana,
disfrutando de la dicha,
la plenitud y la paz.

Que emanan
del reconocimiento
de nuestra
verdadera naturaleza.

Mientras la percepción
sigue incesante,
desarrollándose
espontáneamente.