Estar aquí y ahora,
como promueven
algunas enseñanzas.
Es establecerse
en el testigo
de la percepción.
Y para conseguirlo,
lo único
que tenemos que hacer,
es dejar de seguir
los pensamientos.
Dejar de atender a sus
historias ilusorias.
Y de hablar
continuamente
con nosotros mismos,
acerca de lo que
nos muestran.
Pero en realidad,
no podemos extraer
ningún aquí y ahora
del fluir continuo
de la percepción.
Darnos cuenta de lo cual,
nos sitúa de golpe
en la presencia,
la consciencia misma.
Que es la mente quieta
y sin pensamientos.
Desde donde es posible
seguir viviendo.
Y dejando que todo suceda
natural y espontáneamente
por sí mismo.
