Si buscamos averiguar
lo que somos.
Tarde o temprano
abandonaremos
toda insatisfactoria
respuesta externa.
Y nos volveremos
al interior,
hasta ponernos
frente a frente
con nosotros mismos.
El personaje que busca,
frente a lo que somos.
Y claro,
como no podemos ser dos
y uno es lo que somos,
el que busca
deja de buscar,
para fundirse
con lo que somos.
Y desaparece en ello,
porque lo que somos
no es nada.
Así,
los pensamientos callan
y la mente se aquieta serena
en la consciencia.
Pero todo sigue su curso
sin sujeto,
sin interpretación,
sin expectativas ni deseos,
sin preferencias.
Todo ocurre
interminablemente
a su ritmo espontáneo
y las diferencias
simplemente se terminan.
Hace calor,
pero ya no lo tengo.
Ni tengo tampoco frío
cuando lo hace.
Siento hambre,
pero no la tengo.
Y la satisfago comiendo,
pero no quedo
por ello satisfecho.
Todo está,
pero nada tengo.
Todo es,
pero nada soy.
