El pensamiento
da sentido a un mundo
que en realidad no tiene ninguno
y solo se limita a seguir sus ciclos
interminablemente.
Y crea un personaje
que vive en el cuerpo,
juntando todo lo aprendido
y experimentado.
Para poder recorrer
con él ese mundo,
donde en realidad
nunca hubo nadie.
Sin pensamientos,
el cuerpo y el mundo
son de la misma naturaleza.
Y desde lo que somos,
solo podemos
percibirlo en silencio,
mientras todo sigue su curso
perfecto e indiferente.
Detrás se extiende en soledad
por arriba y por abajo,
por la izquierda
y la derecha
hasta adelante,
sin nada y sin nadie.
