Todos los caminos familiares,
sociales, intelectuales,
religiosos o espirituales,
nos muestran
una meta a alcanzar.
Si nos identificamos
con cualquiera
de esas metas,
los pensamientos
nos convierten en ellas.
Sin meta,
la transformación
tampoco se detiene
y encaja perfectamente
con cada momento
de nuestra vida.
