1886.- Sigue su curso.


Del vacío Absoluto,
nace la consciencia.

Que al reconocerse a sí misma,
engendra el primer pensamiento,
el yo soy, que es
el primer concepto.

El testigo que aparece
junto con el mundo
que atestigua, en el comienzo
de la dualidad.

Y que erróneamente
se identifica con el cuerpo.

Así, nuestra
libre sensación de ser,
sacrifica su esencia divina
como dios creador.

Para entregarse al sufrimiento
de la experimentación
y las sensaciones de la existencia.

Si recogemos la atención
y la depositamos en el yo soy.

Este acaba fundiéndose
con la consciencia,
sin perder su individualidad,
ni la capacidad de percibir.

Pero ya desidentificado del cuerpo,
intuyendo que su verdadera
naturaleza es el Absoluto.

Que es lo que quedará
a la muerte del cuerpo.

En realidad,
todo es una sola cosa
y esa cosa es lo que somos.

Al serlo plenamente sin más,
todo ocupa su lugar
y sigue su curso,
mientras nos inunda el gozo.