si en realidad no vivimos en él.
Nos pasamos la vida perdidos
en nuestros propios pensamientos.
Nuestro mundo interno es único
y de nuestra propia creación.
Carece de realidad objetiva
y no podemos compartirlo con nadie.
Aislados en una conversación
que no cesa,
alucinados por las imágenes
que van y vienen.
Desperdiciamos
la oportunidad única
de vivir como somos,
donde estamos,
lo que somos.