Inmersos en la vorágine
de una existencia
que acaba siempre
por írsenos de las manos.
Parece que no podemos
elegir nuestro mundo,
nuestra vida
o las cosas que nos pasan.
Pero tenemos que recordar
que sí podemos cambiar
nuestro estado de ser.
Que es el que inconscientemente
dirige nuestra atención
hacia un lado o hacia otro.
Y que determina la percepción
del mundo en el que vivimos
y de todo lo que nos ocurre en él.
nuestro estado de ser.
Que es el que inconscientemente
dirige nuestra atención
hacia un lado o hacia otro.
Y que determina la percepción
del mundo en el que vivimos
y de todo lo que nos ocurre en él.
