364.- La vorágine.



Inmersos en la vorágine
de una existencia
que acaba siempre 
por írsenos de las manos.

 Parece que no podemos
elegir nuestro mundo,
nuestra vida
o las cosas que nos pasan.

Pero tenemos que recordar
que sí podemos cambiar
nuestro estado de ser.

 Que es el que inconscientemente
dirige nuestra atención
hacia un lado o hacia otro.

 Y que determina la percepción
del mundo en el que vivimos
y de todo lo que nos ocurre en él.