365.- El miedo.



Cuando despertamos
del sueño del ego,
durante un tiempo
estamos como ausentes,
como perdidos en la alegría
de un mundo que gira solo.

Pero tarde o temprano
regresamos por completo
al lugar en el que estábamos
y a la vida que vivíamos.

Solo que ahora
podemos pensar,
sentir y emocionarnos
libremente y sin límites.

No nos importa
ganar ni perder,
sino atravesar
cada instante
plenamente.

Sin barreras,
sin renuncias,
sin pretensiones.

Y todo porque
ya no tenemos miedo.