316.- El tonto y el imbécil.



Cuanto más estudiaba,
aprendía y sabía,
más tonto era y peor vivía.

Cada vez que
ascendía profesionalmente,
más dinero y menos tiempo tenía.

Cuantas más cosas poseía,
menos las usaba,
más miedo tenía
y más solo estaba.

Ahora,
gracias a mi esfuerzo
soy solo un imbécil.

Ya no entiendo nada,
pero todo es divertido.

Tengo lo justo en propiedad,
aunque no puedo abarcar
todas las montañas,
los ríos, el cielo y el mar.

Me río sin parar. 
y no quepo en mí de gozo.

Soy imbécil, sí.

Pero ya no soy tonto.