284.- Mi olvido.


Me encanta esa voz que me dicta

lo que luego escribo en mi blog.

Quisiera hablarle,
pero sé que eso no sería posible.

Contarle como me emociona
a veces lo que dice.

Y también como otras
lo borraría todo.

Pero se que este asunto
no tiene nada que ver con ella,
sino conmigo.

Porque solo puedo ser consecuente
con lo escrito si dejo de ser,
si me suelto en el silencio vacío.

Abandonarse puede que
sea la única manera
de ser totalmente uno mismo.

Y para poder expresarlo,
no tengo más remedio
que dejar mi blog
en manos de mi olvido.