La única forma de tocar
realmente bien una melodía,es repetirla todas las veces
que nos sea posible
hasta que su reproducción
se haga casi automática.
Pero, qué mérito tiene tocar
y escuchar una y otra vez
la única melodía que suena
ya casi ella sola sin nosotros?
y escuchar una y otra vez
la única melodía que suena
ya casi ella sola sin nosotros?
Preferible es improvisar
libremente al acaso,
pues si bien es verdad
que no pueden repetirse los sonidos,
la melodía conserva siempre
la frescura del instante fugaz,
espontáneo e inocente.
libremente al acaso,
pues si bien es verdad
que no pueden repetirse los sonidos,
la melodía conserva siempre
la frescura del instante fugaz,
espontáneo e inocente.