Percibimos lo desconocido
por similitud con lo conocido.
Si esta similitud no existe,
no podemos ser conscientes
de lo percibido.
Así que en realidad,
la percepción total
está ahí siempre.
Lo que nuestra atención
hace, es destilarlo
y escoger una parte
de lo conocido.
Que es la que constituye
todo el mundo
en el que vivimos.
