La consciencia de ser
aparece espontáneamente
en lo que verdaderamente somos.
Le sigue su identificación
con el cuerpo
y posteriormente
con la historia de la persona.
Por eso,
para reconocer lo que somos,
hemos de volver a lo que éramos
antes de ser conscientes de ser.
Pero desde
la consciencia de ser
desnuda de toda
característica añadida.
En cambio,
para serlo no hace falta nada,
pues ya somos lo que somos.
