En el mismo momento
en que sabemos cómo es,
caemos en el error.
Porque enfrente,
aparece claramente
cómo no es.
Pero incluso si conseguimos
escapar de la dualidad
y abrazar la no dualidad,
como logro merecido
de nuestros esfuerzos.
La dualidad al desaparecer,
nos muestra nuevamente
nuestro error.
Y es que sin dualidad,
no puede existir
ninguna no dualidad.
Ese sí empieza
a ser el cómo.
