Cada vez que retiramos
la atención del pensamiento,
estamos en la mente original.
Porque siempre estamos en ella,
mientras nuestra atención
está entretenida con los pensamientos.
La diferencia es que mientras
que en los pensamientos
actuamos nosotros como personas,
y no siempre quedamos
satisfechos con ello.
Sin los pensamientos,
todo se desarrolla espontáneamente
y nos envuelve la dicha y la paz
que desde siempre somos.
