Cuando alguien muere,
para nosotros ha muerto
la persona que era.
La persona que conocimos
y tal vez tratamos o amamos.
Pero si no somos la persona,
al morir no es la persona
la que muere.
Sino la consciencia de ser
desnuda de todo contenido,
que apareció con el cuerpo,
el mundo y la fuerza vital.
Qué hay de lamentable
en volver a casa?
Dicho así
nada.
Bien pensado,
una tragedia
difícil de superar.
