No solo podemos combinar
de formas insospechadas
los elementos que conocemos.
Además de hacerlo en
la manera habitual
que damos por cierta,
real, común y única.
Para interpretar la percepción,
casi como nos dé la gana.
Sino que tenemos acceso directo
a todos los conocimientos
de la humanidad,
desde el pasado remoto.
Que pueden ser extraídos,
mediante la afinidad
con los grupos de conceptos
que decidamos manejar.
E incorporarlos a nuestra
realidad subjetiva,
gracias a la repetición
y la palabra.
Lo somos todo,
pero nos conformamos
con ser casi nada,
a merced de
todo tipo de limitaciones,
carencias y miedos.
