Nos nacen,
y un día nos mueren.
Y mientras tanto,
o andamos enredados innecesariamente
entre las películas del pensamiento.
Perdidos en ellas creyendo ser
una persona en un cuerpo,
O vivimos dichosos
sin nombre ni forma concretos,
habiendo reconocido nuestra
verdadera naturaleza.
Y cómo reconocerla?
Llevando la atención desde
el pensamiento y el mundo,
a nuestro interior.
Entonces,
cada uno encuentra
su propio camino.
