Primero, creemos
ser el cuerpo
con nuestro nombre.
Después, la persona
que vive nuestra historia.
Y al fin, llegamos
al testigo silencioso
de la percepción.
Que cuando se aquieta
y se vuelve hacia sí mismo,
para averiguar lo que es.
Es la consciencia sin sujeto,
que con el tiempo
se funde en el Absoluto.
Que es nuestra
verdadera naturaleza.
