427.- Sin un quien.



Cuando despertamos,
recuperamos la consciencia
de nuestra verdadera naturaleza.

Y sabemos por nosotros mismos
y sin duda alguna,
que no hay nada que se pueda lograr,
obtener o alcanzar.

Seguimos las transformaciones
espontáneas de la mente.

Aconteceres a tenor
de las circunstancias.

Pero ya sin un quien,
un para qué,
ni un por qué.