396.- Epílogo.



Perdido en los pensamientos,
el mundo adquiere sus mil
formas distintas y yo las digo.

Sereno en el silencio,
puedo contemplar la unidad
de toda causa y todo efecto
mientras me callo.

Pero ambos estados
pueden fundirse en uno solo
cuando se abandona el esfuerzo.

Entonces la expresión y el silencio
vuelven a ser distintos
sin por ello dejar de ser lo mismo.

Y todo cobra otro sentido.

Y ya nada lo tiene.

Y todo empieza aquí,
donde mi blog termina.