341.- Status.



Los gustos y disgustos
no deberían en ningún caso
conducir nuestras vidas.

Son solo pulsiones automáticas
provocadas por
experiencias pasadas,
que al ser repetidas
ante situaciones presentes,
perpetúan en nosotros
 un status fijo.

Y son la causa de la aparición
de una personalidad estable
ante un mundo efímero y cambiante.

El inevitable resultado
de todo esto
es el sufrimiento.