356.- Nada.


Mi casa no es mi casa,
porque aún estará aquí
cuando yo ya me haya ido.

Mi cuerpo no es mi cuerpo,
porque quedará aquí
durante algún tiempo
cuando yo me vaya.

Ni mi vida es mi vida,
ya que sin yo querer se difumina
mientras la tengo por vivida.

Sentado en nada,
miro la nada,
siento la nada
y sin embargo.

Por más que me presione
la evidencia,
no puedo aceptar
ser esa nada.