339.- Espontaneidad.



No todos estamos
siempre pensando.

Algunos tenemos
ratos de silencio intelectual
que no entorpecen
nuestro vivir cotidiano.

La educación recibida
nos dice que tenemos que pensar.

Pero la sabiduría eterna
nos recuerda que no,
que el valor está en cómo somos
al nacer y al morir.

Para quienes les es imposible
dejar de pensar,
son necesarias prácticas
que les ayuden a redescubrir
su olvidado silencio original
que reaparece abruptamente
en el despertar.

En cualquier caso,
quien conoce sus silencios
es capaz tanto de pensar,
como de permanecer
sereno en el origen
de todas las cosas.

Nada es retenido,
nada es rechazado,
ni nada está por hacer.

En su sencilla espontaneidad,
todo sigue su curso natural.