326.- Mi mundo y yo.



Me sorprendo y sin darme cuenta
mis cejas se elevan.

Entonces las cejas de mi rostro
se levantan también.

Y si me miro al espejo para verme,
arriba están las cejas de mi reflejo.

Pero la expresión de mi imagen
no me gusta.

Así que como no se qué puedo hacer
para convencer al reflejo
de que baje sus cejas,
y ajustarse a como yo creo
que las cejas deben estar,
me cabreo.

La sorpresa se me pasa
con el enfado.

No hay necesidad
de elevar las cejas más.

Mi rostro las baja.

Y entonces el reflejo
las baja también.

Mi mundo y yo.