Pararla no podemos.
Provocarla, ni a veces.
Provocarla, ni a veces.
Entenderla, explicarla
o gobernarla, nunca.
Pero sentirla, anhelarla
y gozarla, siempre.
y gozarla, siempre.
Verla desde nuestros
pequeños pensamientos
pequeños pensamientos
la hace insatisfactoria,
imperfecta e injusta.
imperfecta e injusta.
Si fuéramos capaces
de ver la vida
de ver la vida
desde la muerte.
La adoraríamos
y la disfrutaríamos
sin miedo alguno.
y la disfrutaríamos
sin miedo alguno.