2067. Creer.


Creemos ser
lo que no somos.

Pero no somos
lo que creemos ser.

Lo que se da cuenta
de que no lo somos,
tampoco lo es.

Y sin embargo
siempre somos
lo que somos.


2066.- La moneda.


No nos liberamos
de la incertidumbre
y el sufrimiento
de la existencia.

Porque no queremos
renunciar al placer,
los logros y las posesiones
que encontramos en ella.

Son dos caras
de la misma moneda,
los conceptos
del pensamiento.

Uno de sus lados trae
consigo inevitablemente
la impermanencia,
la enfermedad,
la vejez y la muerte.

Entre el perpetuo
e imprevisible cambio.

Liberarse
de uno de ellos,
solo es posible
renunciando a los dos,
a la moneda entera.

Por eso,
cuando la vida va bien
nadie quiere dejarla.

Pero cuando aparece
el reverso de la moneda,
intentamos en vano
darle la vuelta.

En vez de deshacernos
de ella,
dejando a un lado
los pensamientos
y disfrutando
de la dicha perfecta
de ser.

2065.- Están.


El placer
y todos los logros
que tanto disfrutamos.

Están solo
en el pensamiento.

2064.- Están.


La angustia,
la insatisfacción
y la ansiedad
de la vida.

Están solo
en el pensamiento.

2063.- Completo.


De pequeño me preguntaba
por qué tenía que hacer
todas las cosas que me decían
que tenía que hacer

Cuando yo ya estaba bien
y todo estaba perfectamente.

Ya de joven comprendí
que era para unirme
al montón de gente insatisfecha.

Que se afanaba por mantener
en marcha un mundo
que a mi modo de ver,
por sí mismo ya funcionaba
maravillosamente bien.

Por eso quería averiguar
qué les pasaba a todos
y por qué se empeñaban
en arrastrarme con ellos.

A la angustia y la
insatisfacción permanente,
donde nadie podía hacer
lo que realmente
quería estar haciendo.

Un día, buscando
mis propias razones
para tratar de vivir
de otro modo.

Y qué había en mí
que no encajaba
con la locura general
de gentes corriendo
ajetreadas y ansiosas
de un lado para otro.

Pisoteando al pasar todo
aquello que sereno,
se limitaba a seguir
su propio curso.

El barullo se detuvo
y la mente original
calmó de golpe todo el ruido,
como si le hubieran quitado
el sonido a una película.

Y sin poder captar ya
su argumento enloquecido,
se hubiera convertido en una
danza serena y acompasada,
donde todo tenía
un mismo sentido propio.

Desde el principio
había tenido razón
y la vida se vive ella sola.

No hemos venido
a este mundo a sufrir,
sino a disfrutarlo
y a estar siempre bien.

Y ni ponemos nosotros
los árboles, los ríos,
las calles y las casas
en su sitio al despertarnos
por la mañana.

Ni le decimos al sol que salga,
a la nube que llueva,
ni a la sangre que recorra
nuestras venas
o al aire nuestros pulmones.

Nadie pone en marcha
la incesante percepción,
puede eliminar los estímulos
o decidir si experimentar o no.

Estar siempre bien
es lo natural,
y para eso solo tenemos
que responder con total
entrega y amor a
cada fenómeno.

Y dejar de tratar de hacer
todo lo que hacemos, para
generarlos y controlarlos
a nuestro antojo
sin conseguirlo jamás.

Que solo añade angustia,
incertidumbre y miedo,
a un devenir ya completo,
de serena y tranquila dicha,
plenitud y paz permanentes.

2062.- El charco.


Para cada uno de nosotros
las cosas son como son.

Como resultado de la
interpretación automática.

Que el pensamiento
hace de los conceptos
acumulados en la memoria
de cada cuál.

Y que son todo
lo aprendido
y experimentado
desde niños.

Nos describieron
las montañas y el cielo,
nos dijeron el nombre
de cada objeto
y para qué servía.

Nos enseñaron
cómo usar las cosas,
cómo repetir las acciones
hasta perfeccionarlas
y hacerlas automáticas.

Cómo manejar
las emociones
y proteger nuestra casa
y nuestra vida.

Pero no nos dijeron
que lo dicho en palabras
eran ideas sobre el mundo,
no el mundo mismo.

Nos ayudaron a formar
un mundo de ideas,
pero nos hicieron creer
que era un mundo real,
común y objetivo
que estaba
entre todos nosotros.

Porque así lo creían
y porque así
se lo habían enseñado
también a ellos.

Y en ese mundo
de pensamientos,
conceptos e ideas,
que nos ayudaron
a crear sobre
el mundo mismo.

Vivimos atrapados
creyéndolo común a todos,
sin darnos cuenta
de que solo
en nosotros funciona.

Y que no es sino
el reflejo de lo acumulado
en la memoria,
combinándose una
y otra vez sin cesar.

Como la luna
y todas las estrellas
reflejadas en un
pequeño
charco de agua.

2061.- Somos.


Somos la capacidad
de identificarnos
con un concepto.

Adoptar su forma,
asumir sus características
y experimentarlo.

2060.- La desinformación.


Se ha acuñado
el concepto 'desinformación',
para definir toda información
que no corresponda
con la 'oficial autorizada'
en la sociedad imperante,
por los poderes establecidos
o por la cultura de la población.

Supongo que darse cuenta
de que no somos
personas en cuerpos
y que no tenemos que vivir
pendientes de los pensamientos,
será considerado 'desinformación'.

Así que reconocer nuestra
verdadera naturaleza,
es posible que
sea hasta antisocial
y propio de
estúpidos 'desinformados'.

2059.- Alaya.



Todo lo que percibimos
son nuestros propios conceptos
relacionados entre sí e interpretados
por el pensamiento.

De pequeños nos van describiendo
el mundo, hasta que lo vamos
comprendiendo y conceptualizando.

Y llega un momento en que
somos capaces de sostenerlo
por nosotros mismos.

Y establecer
nuestras propias
relaciones conceptuales.

En ese momento percibimos
nuestro propio mundo,
que es muy similar al de
aquellos que nos lo enseñaron.

Pero hemos de darnos cuenta
de que nos enseñaron
ideas, conceptos y pensamientos.

Y eso es lo que fuimos
percibiendo como cosas y
como objetos del mundo,
a medida que asimilábamos
su descripción.

Así que en realidad, vivimos
pendientes de nuestros
propios conceptos
almacenados en la memoria.

Que nunca dejaron de ser
conceptos, para pasar a ser
cosas reales objetivas
disponibles para todos,
en un mundo real
que estaba ya allí
cuando nacimos.

Por eso, cuando
los pensamientos se detienen,
todo eso desaparece
y nos encontramos siendo uno
con las montañas, el cielo y el mar,
sin interpretación alguna.

Y por qué quedan
las montañas, el cielo y el mar,
cuando todo lo demás desaparece?

Porque son el reflejo
de las tendencias kármicas
comunes, almacenadas
en la consciencia universal
alaya que lo contiene
todo desde siempre.

Un paso más atrás
y el absoluto
se hace cargo de todo.

2058.- Liberar al Absoluto.


Despertar es darnos cuenta
de que no somos
la persona ni el cuerpo.

Y esto puede hacernos caer
en el error de la vacuidad.

Establecernos en la consciencia
o mente original, es suficiente
para esquivar la mayor parte
del sufrimiento de la existencia.

Pero puede hacernos
caer en la indiferencia.

Reconocer nuestra
verdadera naturaleza,
es liberar al Absoluto.

2057.- La salida.


No tiene sentido
argumentar ni discutir.

Pues cada uno
vive enredado
en sus propios
contenidos distintos.

Solo podemos afirmar
que eso no es todo
y señalar la salida.

2056.- El pensamiento.


Necesitamos el pensamiento
para vivir pensando,
no para vivir.

Nos hace falta para continuar
con la historia personal
subjetiva e individual,
que los mismos pensamientos
van armando.

Pero no nos damos cuenta,
y al creer que esta vida
pensada es nuestra
y es la única realidad posible.

La alimentamos sin cesar
con nuestro diálogo interno
y aceptamos sus reglas
sin rechistar.

Reglas como la impermanencia,
la enfermedad, la vejez, la muerte,
el karma, el sufrimiento
y demás miserias.

Que limitan y atrapan
lo que verdaderamente somos,
que solo podemos reconocer
saliendo del mundo pensado
a propósito.

Una vez que nos damos cuenta
desde fuera del pensamiento,
de que la vida pensada es lo que es.

Esta no desaparece en la nada
junto con todos sus contenidos.

Sino que en vez de arrastrarnos
sin piedad, nos permite manejarla
hasta que nos deja de dañar.

Luego, en cada uno está
continuar o abandonar sin más
esta forma de vivir.

Ya que la vida
sigue de todos modos
sin la limitación
y la incertidumbre
del pensamiento.

2055.- Contenidos.


Todo lo que vivimos es subjetivo
y se ajusta a lo que
inconscientemente creemos.

A partir de todas
las posibles combinaciones
entre los elementos aprendidos
y experimentados desde la niñez.

Que son una parte de los
disponibles para todos
desde el principio
de los tiempos.

Hay combinaciones
que nos dañan
y combinaciones que no,
según la interpretación
que esos mismos contenidos
hacen de sí mismos.

Y esas interpretaciones
determinan si podemos alterar
los elementos existentes,
si podemos descartarlos,
introducir nuevos,
o si todo será obligatoriamente
siempre como es.

La liberación es darse cuenta
de este estado de cosas
y abandonarlo retirando
la atención del pensamiento,
que es donde todo esto sucede.

Para volver a encajar
sin más con nuestro entorno
y disfrutar de la vida
en plenitud, dicha y paz.

Pero esta opción debe
antes estar contenida
entre las permitidas
por la interpretación
de los contenidos de cada cual.

De ahí el esfuerzo necesario
para hacer sitio a esta posibilidad
y dejar así de vivir atrapados
entre los contenidos
del pensamiento conceptual.