ALIVIO



Cuando empezamos a dejar que todo ocurra
sin reaccionar para que lo haga a nuestra manera,
o en nuestro beneficio, la cosa suele ponerse negra
para el ego que se desespera y nos llena de ansiedad,
pero a medida que su falso castillo se va desmoronando,
comenzamos a sentir el alivio que llega cuando dejamos
que nuestra naturaleza se exprese espontáneamente
y nos devuelva la paz y el gozo que habíamos perdido
en la inútil lucha por satisfacer nuestros deseos.